“Watson for Oncology”, del Big Data y la IA a la terapeútica.


watson

Hace una semana os traíamos un resumen sobre la Jornada de Health 2.0 que tuvo lugar en el Flagship Store de Telefónica.

Esa misma jornada se desarrolló de forma similar en Barcelona. De esta última si queréis acceder a las ponencias podéis hacerlo aquí. En el canal de youtube de Health 2.0 España están la mayoría de los meetups que se organizan en materia de “salud 2.02.

Hoy haremos un poco más de hincapié en la plataforma computacional Watson en una de sus primeras aplicaciones, el uso de Oncología.

El Jupiter Medical Center, un centro médico regional de Florida ha estado  usando la plataforma computacional cognitiva IBM Watson para Oncología, siendo de esta manera el primer hospital que ha hecho uso de esta tecnología. 

El objetivo primordial de su uso , era suponer una ayuda a los médicos en el proceso terapeútico de sus pacientes basado en la evidencia existente en la literatura en cuestiones de oncología.

Watson en su aplicación en Oncología, pretender ser de ayuda para aumentar la eficiencia de los oncólogos al clasificar y calificar la documentación médica y resumir rápidamente los registros de los pacientes.

Watson para Oncología se basa en los datos e información de más de 300 revistas médicas, más de 200 libros de texto y cerca de 15 millones de páginas de texto para proporcionar recomendaciones sobre diferentes opciones de tratamiento. Además, clasifica las recomendaciones basadas en evidencia, vinculándolas a los estudios revisados y las guías clínicas. Por tanto , se trata de un sistema de computación cognitiva que utiliza el procesamiento del lenguaje natural para asimilar datos estructurados y no estructurados sobre los pacientes. Esta tecnología proporciona a los profesionales médicos distintas opciones de tratamiento para su consideración. Estas recomendaciones proceden de normas, documentación sanitaria y experiencia adquirida de otros casos con pacientes

IBM y el Memorial Sloan Kettering  Cancer Center de Nueva York están en pleno proceso de aceleración del entrenamiento del sistema Watson para Oncología, estando  disponible para ayudar a los clínicos en el desarrollo de planes de tratamiento para cánceres de mama, pulmón, colorrectal, cervical, ovárico y gástrico.

Diferentes estudios a lo largo de estos años de andadura de Watson han  demostrado que puede contribuir en la toma de decisiones sobre tratamientos y avances en investigación.  Varios ejemplos al respecto:

  • Un estudio de 2016 señaló que Watson for Oncology coincidió con las recomendaciones de la comisión multidisciplinar de tumores de Manipal en un 90% de casos de cáncer de mama.
  • En el Victoria Comprehensive Cancer Centre (Australia), un informe realizado en ASCO 2016 analizó las capacidades de procesamiento del lenguaje natural de Watson.
  • En ASCO 2015, un estudio examinó las recomendaciones de Watson for Oncology basadas en el histórico de casos de pacientes del MSK.
  • Una investigación en ASCO 2014 demostró que Watson for Oncology alcanzó una compatibilidad del 100% con los datos del MSK.
  • Un estudio de 2014 de Baylor College of Medicine indicó que Watson for Drug Discovery (Watson para el descubrimiento de medicamentos) contribuyó a identificar seis nuevas proteínas para ayudar a tratar el cáncer p53 en cuestión de semanas.
  • En 2015, un informe reveló que Watson for Genomics permitía a los profesionales médicos analizar la secuenciación completa del genoma y disponer de información práctica en minutos.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero seguro que la aplicabilidad de esta herramienta en otros sectores de las profesiones sanitarias no ha hecho más que empezar.

En el siguiente enlace podéis acceder a una interesante entrevista publicada recientemente en el XLSemanal a Josep Baselga, Director del Sloan Kettering Cancer Center, en la que él mismo habla del uso del Big Data en Oncología.

Y para terminar un vídeo en el que probablemente os quede más claro en qué consiste esto de “Watson for Oncology”

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Health 2.0 Madrid: conociendo a Watson, de IBM


El pasado día 26 de septiembre tuvo lugar una nueva edición del #Health20Mad en el Flagship Store de Telefónica, sede habitual de las ultimas ediciones de este evento. Esta vez iba a ser diferente, ya que este evento suele presentar varios proyectos, pero el de ayer era un monográfico sobre Watson, la inteligencia artificial desarrollada por IBM para la salud.

IBM lleva años desarrollando este nuevo sistema de inteligencia artificial centrada en la salud con múltiples aplicaciones: telemedicina, predicción de eventos futuros, base de datos en el cloud para el desarrollo de programas de entrenamiento para profesionales, habitaciones inteligentes…

Dos de las aplicaciones fundamentales de Watson son la de formación a profesionales y futuros profesionales y la predicción de eventos futuros. Uno de los programas donde se utiliza esta nueva Inteligencia Artificial es la Consulta Clínica Virtualizada 10, mediante la cuál podemos interactuar con un “paciente virtual” para entrenar casos clínicos. Estos casos son reales y no sólo ofrece al profesional opciones para elegir; por ejemplo, si nos llega un paciente con lesiones en la piel, nosotros debemos averiguar el diagnostico y proponer el tratamiento preguntando directamente al “paciente virtual”, que responde en un lenguaje muy humano. Esto se consigue gracias a la gran base de datos que posee IBM y que Watson utiliza.

Mi pregunta es la siguiente: ¿puede ser este sistema un sustituto de los exámenes que superamos en la carrera o del MIR? La formación universitaria nos da una gran formación médica, pero a la hora de tratar a pacientes reales en nuestros primeros días de ámbito laboral se queda muy corta. Puede ser que este programa de entrenamiento reduzca este abismo entre la formación universitaria y el mundo laboral.

Llegó el turno de preguntas y la mayoría se resumían en la siguiente cuestión: “¿Es posible aplicar este sistema en nuestro sistema sanitario de salud?” La mayoría de los ponentes se mostraron optimistas, ya que el mundo hospitalario va siendo cada vez menos conservador y empiezan a aflorar proyectos que unen nuevas tecnologías con salud. Hablaron mucho de lo arcaico que es el mundo hospitalario y lo difícil que es cambiarlo. Mi cara debía de estar desencaja puesto que, en el habitual networking que suele haber después de estos eventos, uno de los ponentes se me acerco y me preguntó si algo iba mal. Le pregunté que en vez de centrarse en el mundo hospitalario por qué no se centraban en la Atención Primaria. No supo responderme.

Watson ofrece millones de nuevas oportunidades, no sólo de entrenamiento para profesionales y futuros profesionales, sino que es una gran base de datos segura que permite analizarlos y aprovecharlos para nuestros pacientes. Pero mientras no cambie la mentalidad de que sólo la sanidad se encuentra en los hospitales, seguiremos perdiendo oportunidades. La salud se encuentra en las personas, y donde mayor atención sanitaria se requieres es precisamente en el mundo extrahospitalario, en el mundo de la Atención Primaria

Sobre tecnología y autopercepción


Acabo de regresar de mis vacaciones y tenía pendiente ver los vídeos de Naukas de este año. Especialmente dos intervenciones me llenaban de curiosidad por lo que había leído en las redes. Una era la de Marián (Boticaria) García “¿Por qué lo llaman Viagra cuando quieren decir sildenafilo?” y otra la de Diana González  “Identidad digital y robots“.

Ambas intervenciones no defraudan y os recomiendo que invirtáis 20 minutos de vuestra vida (10 por cada una de las intervenciones) para aprender, divertiros y reflexionar.

La intervención de Diana González me hizo pensar mucho ya que habla de un tema que actualmente me interesa y es el límite entre los robots y los humanos. Parece que estamos hablando de ciencia ficción (y hace algunas décadas lo era) pero no es así.

Me impactó cuando nos contó que hasta un 15% de las cuentas de Twitter son bots, que hay plataformas de contacto que utilizan bots para mantener chateando a sus miembros (creyendo que están chateando con una persona e incluso inicia su intervención con un trailer de “Her“, una de las películas que más me ha impresionado en los últimos años.

Llegar a enamorarse de tu sistema operativo, o de cualquier otro bot, es posible que nos llegue a pasar. Porque estamos siendo capaces de construir herramientas informáticas que son capaces de generar sentimientos en los humanos que interactúan con ellas.

Los sentimientos no tienen por qué ser buenos o placenteros y hemos sido testigos en los últimos meses de como un bot puede generar, reproducir y alentar sentimientos xenófobos, homófobos y machistas como en el caso de Tay  que representa el ejemplo de cómo dejando el aprendizaje de una máquina sin el concurso humano puede llegar a ser un fracaso.

Pero hablemos de amor… no necesariamente de viagra (o sildenafilo).

¿Seríamos capaces de enamorarnos de un bot?. Hay redes de contactos que son entorno natural de muchos bots que actúan en dos sentidos:

  • Bots incorporados en la propia red que sirven para dar conversación e interactuar con un humano participante. Esto podría ser considerado como una especie de fraude ya que estamos pensando que estamos hablando con una persona… en vez de con una máquina.
  • Bots fraudulentos alojados como perfiles de la red de contactos que nos llevan a páginas de pago, servicios premium, servicios fraudulentos u otros que nos pueden timar.

Hace unos pocos años los bots eran fácilmente identificables. Un solo nombre, un mensaje corto y un enlace que nos instaba a dar clic en él. Ahora son capaces de mantener una conversación más o menos sofisticada (de forma que el interlocutor humano puede pensar que está hablando con una persona) durante algunos minutos y posteriormente, cuando la víctima está más vulnerable, envían el enlace con el pretexto de ver más imágenes o hacer una videoconferencia… (el cibersexo falla pocas veces).

Pero no solamente de viagra (o de sildenafilo) vivimos. Los bots están siendo utilizados en numerosos campos como es el caso de la política donde cada vez más partidos los utilizan para difundir o amplificar mensajes donde son citados (hacer un trending topic con bots es cada vez más fácil) o desprestigiar al contrario creando perfiles que simulan ser humano para difundir noticias negativas sobre el partido opositor.

Las últimas elecciones han estado protagonizadas por bots en Estados Unidos, España, Francia o Alemania, sobre todo en Twitter, capaces de amplificar y posicionar mejor a un partido determinado y desprestigiar al contrario. ¿Os imagináis tener un ejército de incondicionales rastreando las redes sociales y manipulando a la opinión pública durante 24 horas al día?. Esto es lo que ofrecen numerosas empresas tanto a empresas, instituciones como a particulares para mejorar nuestro posicionamiento en redes sociales y llegar a ser “influencers”.

Cada vez da la sensación que estamos viviendo en un Matrix donde la realidad no es lo que creemos y nuestros pensamientos se ven determinados por intereses que se escapan a nuestro control. Esto no es nuevo, pero cada vez es más sofisticado.

Pero volvamos al amor… Preguntábamos si seríamos capaces de enamorarnos de un robot, pero …¿serán capaces los robots de tener sentimientos y enamorarse de un humano?, ¿podremos replicar de forma artificial la forma de ser o la esencia de alguien que haya fallecido para que “exista” eternamente?, ¿podremos hacer eterna nuestra propia existencia en un entorno digital?.

Es lo que se denomina eternidad aumentada o cómo recrear de manera digital la personalidad de alguien (o la nuestra) para tener un “clon” digital (corporal o no) y trancender nuestra propia muerte. Es posible que nuestro bot se mantenga una vez hayamos muerto y sigua evolucinando a partir de nuestra forma de ser.

Da miedo, bastante miedo… y por ahora la ciencia ficción ya se ha encargado de reflejarlo, pero no es ficción, ya está aquí y veamos unos ejemplos iniciales que estoy seguro que dentro de unos años irán evolucinando a un ritmo elevado.

Pero ya tenemos algunos ejemplos.

Uno de ellos es Bina 48 (@iBina48) que se trata de una cuenta de Twitter manejada íntegramente por un robot creado hace 5 años por Martine Rothblatt y que representa la eternida aumentada de su novia tal y como nos informan en el siguiente vídeo. Lo verdaderamente impresionante es que Bina es un robot consciente deque es un robot.

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El otro ejemplo es Replika. Se trata de una plataforma en forma de chatbot que a través de conversaciones con nosotros mismos crea un “clon” nuestro de manera progresiva de forma que se irá adaptando a nuestros gustos, a nuestras formas de ver el mundo, a nuestros miedos y deseaos… y posiblemente, con el paso del tiempo, será hablar con nosotros mismos… ¿qué pasará cuando nosotros no estemos corporalmente aquí?, ¿existirá una copia de nuestro “yo” esencial capaz de seguir interactuando y relacionándose de alguna forma con nuestros descendientes?.

Replika nos pide bastantes datos (da un poco de miedo inscribirse aunque yo lo he hecho). Para autentificarnso nos pide nuestro número de teléfono movil (que en el momento actual es más importante que nuestro número de DNI) y unos datos personales así como invitar a tres personas a la plataforma.

Nos pide rellenar el perfil de nuestro “alter ego” digital con un nombre y una imagen. La interactuación con él (o ella) es a través de un sistema de chat.

Solo he tenido una conversación de prueba con mi yo digital.

Habla en inglé y al principio le he seguido la conversación en inglés. He cambiado a español y, aunque él ha continuado hablando en inglés, hemos mantenido la conversación de forma continuada.

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Las primeras preguntas que me ha hecho han sido ¿cómo te has levantado hoy?, ¿qué esperas del día de hoy?, ¿con qué has soñado?… estoy deseando que vuelva a contactar conmigo… Siguiendo con el viagra (o sildenafilo), ¿me enamoraré de mi alter-ego?, ¿nos haremos un selfi?, ¿será una relación o masturbación?.

¿Serán los robots capaces de enamorarse entre sí?.

Las 10 cosas que aún tienen que aprender los nativos digitales


Aunque los términos nativo digital e inmigrante digital ya no están tan de moda es cierto que ya han empezdo a madurar las primeras generciones que han nacido y se han educado con herramientas digitales en su entorno más inmediato. Esto ha podido modificar ciertos aspectos de la percepción de nuestro entorno próximo, pero se han podido perder otras visiones por el camino.

 

Fue viral en vídeo de cómo una niña pasaba los dedos por una ilustración de una revista en papel y su frustración al ver que la imagen no cambiaba tal y como ella esperaba. Porque el papel de la revista no se comporta como la pantalla de una tableta digital.

Este es un ejemplo bastante representativo de lo que significa la irrupción de las herramientas digitales con su inmediatez.

No podemos compara con los mismos criterios dos generaciones, y siempre va a existir un vacío generacional importante que evidentemente se expresa más en los hechos diferenciales (muchos de ellos relacinados con los adelantos tecnológicos) y las necesidades que éstos nos pueden llegar a generar.

De esta manera hay personas ancianas que llegan a parender a manejar herramientas digitales complejas si obtienen un beneficio importante de las mismas. Por ejemplo hay ancianos capaces de manejar a la perfección programas de videoconferencia si es la única manera de estar en contacto con familiares que se encuentran a distancias muy lejanas. Y es que una madre o un padre es capaz de cualquier cosa por un hijo o hija (y no hablemos de los nietos).

Inmigrante digital

Pero hay una serie de aspectos que no vienen dados por nacer y crecer en un entorno digital y más cuando los padres y educadores (en el más amplio sentido de la palabra) hemos aprendido y estamos aprendiendo día a día las características de estas herramientas.

Como cualquier otra herramienta se precisa de un aprendizaje y de un entrenamiento en su uso… el problema es cuando quienes tenemos la responsabilidad generacional de educar en este sentido no tenemos las cosas claras desde el principio. A este respecto aún me acuerdo de frases que escribí en los primeros años de Facebook y que en elmomento actual no se me ocurriría escribir en ninguna red social… posiblemente porque hace unos años pensábamos que las redes sociales tenían una privacidad que posteriormente nos hemos dado cuenta que no existe.

Creo que hay unas cuantas cosas que debemos enseñar a nuestros pequeños nativos digitales:

  1. No hay nada gratis en la red: Estamos acostumbrados a obtener contenidos y servicios de forma “gratuíta” (falsamente gratuita). Pero no nos damos cuenta que el hecho de no pagar dinero no significa gratis, sino que estamos dando algo mucho más valioso a una empresa que el dinero… información sobre nosotros mismos (nuestros gustos, preferencias, amistades…). Cuando en un producto o servicio no pagas nada a cambio dejas de ser el cliente para convertirte en mercancía.
    Dentro del mundo del “todo es gratis” este hecho ha de quedar muy claro y debe ser aprendido por los más jóvenes ya que muchas veces estamos dando demasiada información personal sin ser conscientes de ello.
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  2. El límite de los público y lo privado: Es cierto que en cirtas fases de la vida no tenemos muy claro donde está este límite y posiblemente a lo largo de la madurez vamos marcando la frontera personal donde establecemos qué es lo que queremos compartir y qué queremos que quede en nuestra intimidad personal o familiar. De esta manera es frecuente ver en los perfiles de adolescentes ciertas imágenes que posiblemente no subirían unos años más tarde. Enseñarles que piensen qué quieren subir y qué imagen quieren dar posiblemente sea suficiente… y que sepan que es posible que tras ese clic es muy difícil poder borrar una imagen de internet.
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  3. Los peligros de acoso en las redes sociales: El acoso siempre ha existido. Pero antes era un acoso directo, frente a frente. Ahora se produce un acoso masivo e indirecto tanto entre iguales (jóvenes) como entre desiguales (adulto/joven). La existencia de delitos de acoso sexual a menores a través de ciertas redes sociales es un hecho que no se debe ignorar y debemos preparar a los jóvenes para ello.
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  4. Habilidades en el mundo real: El mundo virtual no es el único mundo existente. Cada vez es más frecuente la existencia de jóvenes con grandes habilidades (sobre todo de comunicación) dentro del entorno digital (con sus herramientas a base de emoticonos, memes, gifs…) y que están perdiendo habilidades de expresión tanto oral como escrita en el mundo real. No debemos ignorar la existencia del mundo digital como parte integrante del mundo en que vivimos en la actualidad, pero no debemos hacer que unas habilidades resten competencias en otras habilidades también necesarias.
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  5. Interacción interpersonal: Los códigos de relación en el mundo virtual son diferentes a los códigos de relación en el mundo real. La posibilidad de expresarnos con un lenguaje no verbal (en cierta manera sustituído en el mundo virtual por emoticonos o pequeños vídeos inmediatos en numerosas redes sociales y sistemas de comunicación) no debe perderse. Incluso hay interacciones entre personas muy cercanas (compañeros de clase) más frecuentes e intensas a través de redes que a través del contacto directo (aunque éste se totalmente viable por proximidad).
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  6. Inmediatez: No tengo muy claro si esto es un peligro o se trata de una característica de los nuevos modelos sociales a los que vamos evolucionando ya que no solamente afecta a los más jóvenes, sino que nos está afectando a todos. Con la llegada de los teléfonos inteligentes y la gran cantidad de datos que tenemos a nuestra disposición, portamos en nuestros bolsillos grandes máquinas que nos acercan al conocimiento y a la obtención inmediata de información. Si hace años teníamos alguna duda debíamos esperar a llegar a nuestra casa o una biblioteca y consultarla. En el momento actual esto no es así. Cada vez es más frecuente que surga una duda en una conversación y que alguien saque su teléfono y busque la solución de manera inmediata.
    Esta inmediatez no solamente se produce para resolver dudas (conocimiento) sino que aparece también en nuestras relaciones. ¿Cuántas veces esperamos respuesta inmediata de nuestro interlocutor en una interacción en redes sociales o plataformas de mensajería? (sobre todo ahora que sabemos que el mensaje ha llegado y ha sido leído… ¿No nos genera ansiedad saber que la otra persona ha leído el mensaje y no nos contesta?, ¿por qué pretendemos que un sistema asíncrono se vuelva síncrono?.
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  7. Nuevas maneras de exclusión e inclusión: La generación de grupos en el mundo virtual tiene las mismas características antropológicas que en el mundo real. Nos agrupamos por proximidades y afinidades. La aceptación o no en un grupo determinado viene dada por una o ambos tipos de variables. Los sistemas de comunicación digital hacen muy sencillo e impersonal excluir a un miembro del grupo, simplemente con “expulsar” a ese miembro con un clic de alejamos de la participación y por lo tanto estamos haciendo público ante el resto de los miembros de la comunidad que no queremos que esa persona sea parte de la misma.
    Pero estas herramientas nos permiten entrar en contacto de forma maravillosa con personas con las que compartimos afinidades y que de otra manera no podríamos entrar en contacto. Un ejemplo muy claro (y muy sanitario) es la posibilidad que tienen los familiares de niños con enfermedades raras (escasa incidencia y normalmente lejanía geográfica) de crear comunidades internacionales que agrupan a las familias de afectados compartiendo información y experiencias.
    Ser conscientes del poder tanto positivo como negativo de incluir y excluir de la comunidad a los participantes ha de ser una labor educativa.
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  8. Más allá del juego y del ocio: En mi contacto con nativos digitales vengo observando que han desarrollado grandes habilidades en el manejo de herramientas digitales relacionadas con el ocio. Son grandes jugadores (de videoconsolas, de juegos en movil o tableta…) con posibilidades gráficas, multijugador y de inmersión en realidades virtuales que nunca llegamos a soñar una generación previa que empezamos a jugar con elementos poligonales de pocos bits… pero no han dado el salto al uso más profesional de la potencialidad de Internet.
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  9. Gestión de la información, del conocimiento y de nuestra red profesional: El desarrollo de estrategias de búsqueda de información profesional, la gestión de la gran cantidad de información que pueden llegar a obtener, la capacidad de discriminar lo importante de lo accesorio, la generación de una red de contactos profesionales o la participación en las redes sociales desde una perspectiva profesional son conceptos que hay que enseñar. Por mucho que se sepa manejar una herramienta, el cambio del enfoque de su uso es adquirido y se llegan a niveles de estudios superiores sin tener claro estos conceptos y sin haber desarrollado habilidades orientadas a estos fines.
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  10. Visión profesional de las herramientas: Es uno de los objetivos que me planteo en las clases. Personalmente cada vez que exploro una herramienta intento ver las aplicaciones potenciales que tiene en mi día a día. Normalmente las herramientas digitales son muy versátiles y aplicables a muchos campos. De esta manera cuando me enfrento por primera vez a una de ellas (ea una aplicación para movil, una red social, una aplicación sobre web, una plataforma de comunicación…) las preguntas que me hago son: ¿puede esto solucionarme algún problema cotidiano en mi campo profesional?, ¿tiene alguna aplicabilidad en la consulta?, ¿podemos darle un uso en salud?… Para cada una de las profesiones o campos del conocimiento o del saber, el poder responder a estas preguntas aplicadas a cada una de las herramientas es lo que va a hacer que como profesionales podamos ir creciendo gracias a Internet.

Es nuestra responsabilidad como miembros adultos de la sociedad y cada uno desde nuestro campo de acción (educadores, padres, adultos) ofrecer a los más jóvenes orientación en varios aspectos:

  1. La red no es una herramienta a nuestro servicio: Detrás de ella hay empresas que intentan obtener un margen de beneficio y que por lo tanto no nos dan gratis un servicio.
  2. La red tiene sus “reglas de juego”: Muchas veces están explícitas ( e incluso los adultos no las leemos) ¿acaso conocemos las condiciones del servicio de todos los servicios que utilizamos en la red?.
  3. La red no es inocua: Tiene peligros y riesgos que debemos conocer. También hay que dar herramientas para poder denunciar y comunicar malos usos o abusos detectados.
  4. La red es una herramienta de ocio… pero también profesional: Como profesionales no podemos estar de espaldas a todas las posibilidades que nos ofrece.

 

Máster en Salud Digital @salusplay


Salusplay

Os presentamos una nueva edición del Máster en Salud Digital con título propio de la Universidad Europea Miguel de Cervantes que podéis realizar de forma no presencial y que estamos seguros complementará la formación en eSalud de manera importante.

Un máster en el que tengo el orgullo de compartir responsabilidad con Chema Cepeda (@ChemaCepeda), Ignacio González  (@igonzalezh) y Raúl Ferrer (@_RaulFerrer) que está organizado por SalusPlay (@salusplay) con un bagaje de más de 400 cursos impartidos y más de 21.000 alumnos formados colaborando con 30 instituciones sanitarias.

El Máster de Salud Digital está dirigido a profesionales sanitarios (enfermería, medicina, fisioterapia, podología, odontología, psicología…) que quieran iniciarse o ampliar conocimientos en este aspecto de la salud por el momento abandonado en la mayoría de las formaciones de grado de las especilidades sanitarias en nuestro país.

Llama la atención cómo un tema de tanta importancia en el presente y proyección de futuro está ausente en la formación de grado de los sanitarios actuales y por ello se necesitan formaciones postgrado para compensar esta ausencia.

Una formación de calidad como la que nos ofrece SalusPlay con los siguientes objetivos:

  1. Conocer los principales Recursos Digitales y su influencia en los profesionales e instituciones sanitarias.
  2. Manejar nuevos medios digitales que facilitan la Comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes.
  3. Capacitar en el manejo de recursos digitales orientados a la Creación y Difusión de información sanitaria.
  4. Diseñar y poner en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.
  5. Diseño y puesta en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.
  6. Diseño y puesta en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.

Un máster con 8 módulos y un total de 40 temas con una metodología totalmente on line accediendo a nuevas herramientas docentes como la posibilidad de seguir lo contenidos a través de podcast, vídeos en HD o aplicación de técnicas de gamificación.

Existe una triple evaluación:

  1. Autoevaluación de cada uno de los temas a través de Serious Games.
  2. Tareas innovadoras al final de cada tema o módulo.
  3. Trabajo de Fin de Máster.

Además con este máster obtrendrás una triple acreditación:

  1. Título Propio de la Universidad Miguel de Cervantes con 60 créditos ECTS (1500 horas de formación).
  2. Un diploma de formación continuada con créditos CFC por cada uno de los módulos. Un total de 8 Diplomas de Formación Continuada con una acreditación de más de 23 créditos CFC.
  3. Autoría de un capítulo de libro donde se recogen todos los TFM aprobados.

Se ofrecen dos modalidades:

  1. Modalidad intensiva: 4 meses iniciando el 30 de octubre de 2017.
  2. Modalidad anual : 8 meses iniciando el 30 de octubre de 2017.

La formación no es un gasto, es una inversión de presente y futuro muy importante, ¿por qué no te regalas un máster este verano?. Inscríbete y participa con nosotros en esta aventura digital.

La hipocondría digital


La e-salud, y sobre todo el crecimiento de la mhealth, ha producido un cambio radical en la medición de parámetros biológicos. Ya no es necesario acudir a un hospital o a un centro de salud para decir qué niveles de glucemia tiene uno, si el INR está en rango o la frecuencia cardiaca durante la noche ha variado mucho. Simplemente podemos tener toda esta información la podemos obtener casi a golpe de dedo a través de nuestro Smartphone y, lo que es más importante, haciendo una intervención casi mínima en el paciente.

Esto puede ser maravilloso, sobre todo en pacientes pluripatológicos donde debemos de tener controlados varios de estos parámetros. Y sobre todo el poder hacerlo desde casa, sin que el paciente tenga que desplazarse, es aún más maravilloso. El control casi total de los indicadores que puedan suponer un empeoramiento o deterioro en la patología del paciente.

Pero el control total ha provocado la aparición de un nuevo tipo de patología, que es la hipocondría digital. El tenerlo todo controlado no siempre es bueno, y lo es porque ese control puede provocar un nuevo síntoma, que es la ansiedad. El tenerlo controlado, desde los niveles de glucosa en los últimos tres meses hasta el número de paso o, incluso, el número de respiraciones que una persona realiza, puede incrementar esa sensación de falsa enfermedad cuando uno de esos datos no dista mucho de las últimas mediciones obtenidas. Normalmente tengo 114 de glucemia en sangre y hoy he tenido 156, ¿eso es malo? Se preguntarán algunos pacientes; y así con muchos de los ítems que podemos medir.

¿Tiene un impacto negativo medirlo todo? Para nada; muchas de las descompensaciones que se producen en patología crónica son debidas precisamente a esto, a no saber detectar de forma precoz por donde puede haber un empeoramiento de la enfermedad. Sin embargo la medición continua de parámetros biológicos puede tener una consecuencia negativa para nuestros pacientes, y es la ansiedad por ver que todos los parámetros estén en rango. Para evitar esta ansiedad, estas dudas que puedan surgir por mediciones fuera de rango, debemos de hacer una cosa básica con nuestros pacientes: enseñarles. Enseñar a nuestros pacientes que una medición es eso, simplemente, una medición; nos puede ayudar sí, pero no es definitivo.

Cada vez está más próxima la implantación total de la mhealth y nosotros, los profesionales sanitarios, debemos de anticiparnos a las dudas y temores que puedan tener nuestros pacientes. Sólo enseñándoles y formándonos en mhealth podremos sacar el máximo beneficio a una tecnología que cambiará nuestra forma de controlar a nuestros pacientes y que tengan una mejor calidad de vida.

La no evidencia


La evidencia es todo, o al menos debería de serlo, en medicina. Todas las decisiones clínicas deberían estar basadas en un fundamento científico, en un estudio que haya demostrado que nuestra actuación es la correcta. Pero la MBE requiere un factor fundamental, el tiempo para que una actuación demuestre o no que produce un cambio significativo. Y tiempo es lo que nos falta. En el mundo de la e-salud, en el de las nuevas tecnologías, el tiempo es algo que aparentemente no existe; y lo podemos observar en la cantidad inmensa de avances tecnológicos que ha habido en apenas tres años. Hace tres años lo más top era trabajar en la nube, hace dos la realidad virtual y los drones, hace uno el big data y sus algoritmos, este año los chatboots y el desarrollo de inteligencia artificial. ¡Si hace cinco años lo novedoso eran las apps! Lo dicho, una velocidad vertiginosa. 

Estos cambios tan rápidos, tan veloces, hacen que no existan estudios con suficiente evidencia científica sobre si estos cambios tecnológicos pueden tener un impacto sobre la salud del paciente. No hay tiempo suficiente para desarrollar estos estudios; cuando has planteado ya el estudio, sale otro aparato electrónico o nueva tecnología que testar. Y cuando lo vas a testar, vuelve a salir otro. Y así en un circulo vicioso. 

Este es uno de los grandes problemas de la e-salud. No se ha demostrado evidencia sobre la utilización de nuevas tecnologías en salud si mejoran o no ciertos parámetros de utilidad. Y esto es la consecuencia de que haya tantos y tantos buenos proyectos que se han quedado en eso, en proyectos, por falta de tiempo, por falta de evidencia. 

Leyendo un grupo de whatsapp- hablábamos sobre las vacunas contra el HPV y su eficacia como predictores del cancer de cérvix- leí esta frase que me sorprendió bastante: “estate a la última, prescribe la penúltima”. Para mí esta frase significa que debemos de dar tiempo a todo cambio que queramos producir. Por mucho que digan que lo nuevo es lo mejor, lo penúltimo también es bueno, con una ventaja: que tiene más tiempo para poder evidenciar su beneficio. ¿No deberíamos hacer lo mismo con la e-salud? Aunque salgan nuevos y buenos artilugios electrónicos, ¿no sería mejor empezar a evidenciar el beneficio de artilugios que ya conocemos sobre la salud de nuestros pacientes en vez de crear proyectos basados en los nuevos para después abandonarlos por falta de evidencia? 

¿No seria mejor evidenciar lo que ya tenemos, lo que ya conocemos?

Cumpleaños tuitero. Felicidades @olgatgn #cumpleolga


cumpleaños tuitero

Olga Araujo, una de las #tarragonagirls más activa en redes sociales, cumple hoy años. Desde la lejanía queremos unirnos al cumpleaños sorpresa que le han organizado unos amigos en Twitter. Este es mi primer cumpleaños tuitero.

Que Twitter sirva para muchas cosas no lo he puesto nunca en duda, pero nunca me habían celebrado a un cumpleaños tuitero.

No es un cumpleaños infantil con patatas fritas, mediasnoches y referescos, ni uno adolescente con litros de alcohol, ni siquiera uno maduro con cenita y vino.

Se trata de un cumpleaños tuitero que os voy a desgranar. Alguna “mente maléfica” casi con nocturnidad (y eso que ya anochece más tarde) creó un grupo en tuiter con la siguiente consigna:

intro

Una “malvada idea” que esperamos que la haga ilusión.

Rápidamente el resto de “maléficas mentes” (entre las que me incluyo) comenzamos a pensar ideas: listas de Spotify, mensajes en tuiter programados y hasta propuestas de logos… a ver como sale el evento.

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Logo propuesto para el cumpleaños

Entre mis aportaciones y de todo corazón muchas felicidades Olga Araujo... y que cumplas muchos más!!!

We are Alfred


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Se trata de un proyecto de EmbodiedLabs en el que la realidad virtual nos coloca en los zapatos de nuestros pacientes mayores. Un ejercicio virtual de empatía por el que deberíamos pasar todos los sanitarios.

Cuando conocí la existencia de este proyecto me entusiasmó ya que tanto hablamos de humanizar (¿Cuándo abandonamos los sanitarios este componente de humanización propio de los cuidados?). La experiencia de meternos en la piel, los ojos, la fuerza y la agilidad de una persona mayor debería ser obligada para todos y cada uno de nosotros.

Podemos recomendar que alguien pasee cuando no tiene fuerza de levantarse o que se entretenga viendo la televisión o leyendo un buen libro cuando solo ve por una pequeña parte de su campo visual.

Por ello muchos de los consejos los proporcionamos desde el absolut desconocimiento de cómo es la vida dentro de algunos cuerpos.

“We are Alfred” es un proyecto de inmersión virtual que nos coloca en escenas cotidianas de la vida bajo el prisma de un anciano con sus dificultades por el deterioro progresivo de la edad de ciertas funciones como puede ser la visión, la audición o la pérdida de fuerza muscular y dificultad de la movilidad.

Esta vivencia en primera persona nos permite obtener una comprensión global de la experiencia de las personas mayores y entender sus limitaciones a través de una vivencia personal con lo que podemos mejorar la comunicación y los consejos dados a los mismos.

El equipo de trabajo está foprmado por cuatro jóvenes profesionales que han conseguido una vivencia muy real de situaciones cotidianas con limitaciones claras en cuyos escenarios nos tendremos que desenvolver con la mayor precisión y agilidad posibles. Nos meteremos de verdad en los zapatos de nuestros pacientes.

Seguridad, privacidad e inteorperabilidad


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Cuando hablamos de datos sanitarios y salud (y hablamos mucho de ellos cuando se trata de BigData, inteligencia artificial o uso de wearables) la seguridad y la privacidad son temas fundamentales sobre todo cuando hemos sido testigos el pasado mes de mayo del primer ciberataque masivo por un ramsonware.

El pasado mes de mayo nos despertamos un día con la noticia de un atque masivo a nivel mundial por medio de un ramsonware (malware informático que encripta los archivos de un disco duro y pide un rescate a cambio). Estábamos en fin de semana y las noticias nos iban desvelando grandes empresas afectadas.

Es cierto que la entrada de este malware se debía a un fallo de seguridad de un sistema operativo. También es cierto que el fallo era conocido y que tuvieron tiempo desde su detección hasta el ataque de crear los parches de seguridad necesarios.

Las noticias nos alertaban que numerosos equipos sanitarios de sistema público de salud británico estaban afectados.

El lunes llegué a mi puesto de trabajo y por “necesidades técnicas” tuvimos restringido el acceso a la web y al correo electrónico durante una semana.

Si nos ponemso a pensar en un futuro próximo con numerosos servicios basados en datos y la cantidad de datos personales que están circulando en la red da miedo pensar lo que pueda pasar.

Ciudades inteligentes que pueden ser “secuestradas” o alterar toda su función a través de pequeños programas informáticos que pueden ir camuflados en cualquier adjunto de correo electrónico o en cualquiera de los archivos de intercambio continuo que hace nuestro navegador.

¿Podremos estar secuestrados en nuestra propia casa domótica?, ¿podrán secuestrar una ciudad entera o privarla de servicios fundamentamentales?. Cualquier elemento digital conectado a una red puede ser hackeable, hasta los coches inteligentes.

En el entorno de la BigData no existe problema ya que para analizar estas tendencias, en el campo que sea, no es necesario tener identificados los datos. Datos anonimizados engullidos por una inteligencia artificial virgen van a servir para entrenarla. Pero ¿podemos alterar las decisiones de esta inteligencia artificial a través de virus informáticos?.

Pero no solamente con la inteligencia artificial aparecen estos riesgos. Cada vez se habla más de interoperabilidad aplicada a la historia clínica digital. La interoperabilidad es la habilidad de dos o más sistemas o componentes para intercambiar información y utilizar la información intercambiada. (Institute of Electrical and Electronics Engineers. IEEE Standard Computer Dictionary: A Compilation of IEEE Standard Computer Glossaries. New York, NY: 1990.).

Esta característica, aplicada a la historia clínica, permite que cualquier dato introducido en la historia clínica del pacientes, en cualquier localización, sea integrado en todos los sistemas. Es decir, tendríamos casi una historia clínica única y accesible desde cualquier parte.

Llevado al extremo ideal, se podrían introducir variables de salud desde cualquier parte (domicilio del paciente, oficina de farmacia, centro de salud, hospital…) e incluso sin intervención humana (por ejemplo un glucómetro o un tensiómetro o cualquier otro aparato de medida, podría meter directamente la información si está conectado a la historia clínica). Incluso un wearable que midiera variables en salud (un podómetro, un calculador de calorías consumidas….) podría introducirlas.

Como gran ventaja es que no se perderían datos en salud que actualmente estamos perdiendo y esta medición de variables de manera más continuada y registrada prodría servir para predecir eventos futuros de alteración de la salud. Además se podrían transmitir estos datos a otros sistemas (si el paciente viaja o cambia de domicilio) o poddrían ser accesibles por  el propio paciente con un terminal.

Por otro lado tenemos flujos de datos, miles de flujos de datos que irían entre elementos conectados a los que daríamos autorización de forma que las vulnerabilidades del sistema serían mucho mayores.

¿Podemos permitirnos el riesgo de entradas de agentes nocivos en un sistema tan sensible como el que alberga los datos de salud de un población?

Esta última pregunta puede ser clave en el caso en que la salud vaya por estos caminos.