Máster en Salud Digital @salusplay


Salusplay

Os presentamos una nueva edición del Máster en Salud Digital con título propio de la Universidad Europea Miguel de Cervantes que podéis realizar de forma no presencial y que estamos seguros complementará la formación en eSalud de manera importante.

Un máster en el que tengo el orgullo de compartir responsabilidad con Chema Cepeda (@ChemaCepeda), Ignacio González  (@igonzalezh) y Raúl Ferrer (@_RaulFerrer) que está organizado por SalusPlay (@salusplay) con un bagaje de más de 400 cursos impartidos y más de 21.000 alumnos formados colaborando con 30 instituciones sanitarias.

El Máster de Salud Digital está dirigido a profesionales sanitarios (enfermería, medicina, fisioterapia, podología, odontología, psicología…) que quieran iniciarse o ampliar conocimientos en este aspecto de la salud por el momento abandonado en la mayoría de las formaciones de grado de las especilidades sanitarias en nuestro país.

Llama la atención cómo un tema de tanta importancia en el presente y proyección de futuro está ausente en la formación de grado de los sanitarios actuales y por ello se necesitan formaciones postgrado para compensar esta ausencia.

Una formación de calidad como la que nos ofrece SalusPlay con los siguientes objetivos:

  1. Conocer los principales Recursos Digitales y su influencia en los profesionales e instituciones sanitarias.
  2. Manejar nuevos medios digitales que facilitan la Comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes.
  3. Capacitar en el manejo de recursos digitales orientados a la Creación y Difusión de información sanitaria.
  4. Diseñar y poner en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.
  5. Diseño y puesta en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.
  6. Diseño y puesta en práctica de una estrategia de Identidad Digital orientada a profesionales sanitarios.

Un máster con 8 módulos y un total de 40 temas con una metodología totalmente on line accediendo a nuevas herramientas docentes como la posibilidad de seguir lo contenidos a través de podcast, vídeos en HD o aplicación de técnicas de gamificación.

Existe una triple evaluación:

  1. Autoevaluación de cada uno de los temas a través de Serious Games.
  2. Tareas innovadoras al final de cada tema o módulo.
  3. Trabajo de Fin de Máster.

Además con este máster obtrendrás una triple acreditación:

  1. Título Propio de la Universidad Miguel de Cervantes con 60 créditos ECTS (1500 horas de formación).
  2. Un diploma de formación continuada con créditos CFC por cada uno de los módulos. Un total de 8 Diplomas de Formación Continuada con una acreditación de más de 23 créditos CFC.
  3. Autoría de un capítulo de libro donde se recogen todos los TFM aprobados.

Se ofrecen dos modalidades:

  1. Modalidad intensiva: 4 meses iniciando el 30 de octubre de 2017.
  2. Modalidad anual : 8 meses iniciando el 30 de octubre de 2017.

La formación no es un gasto, es una inversión de presente y futuro muy importante, ¿por qué no te regalas un máster este verano?. Inscríbete y participa con nosotros en esta aventura digital.

La hipocondría digital


La e-salud, y sobre todo el crecimiento de la mhealth, ha producido un cambio radical en la medición de parámetros biológicos. Ya no es necesario acudir a un hospital o a un centro de salud para decir qué niveles de glucemia tiene uno, si el INR está en rango o la frecuencia cardiaca durante la noche ha variado mucho. Simplemente podemos tener toda esta información la podemos obtener casi a golpe de dedo a través de nuestro Smartphone y, lo que es más importante, haciendo una intervención casi mínima en el paciente.

Esto puede ser maravilloso, sobre todo en pacientes pluripatológicos donde debemos de tener controlados varios de estos parámetros. Y sobre todo el poder hacerlo desde casa, sin que el paciente tenga que desplazarse, es aún más maravilloso. El control casi total de los indicadores que puedan suponer un empeoramiento o deterioro en la patología del paciente.

Pero el control total ha provocado la aparición de un nuevo tipo de patología, que es la hipocondría digital. El tenerlo todo controlado no siempre es bueno, y lo es porque ese control puede provocar un nuevo síntoma, que es la ansiedad. El tenerlo controlado, desde los niveles de glucosa en los últimos tres meses hasta el número de paso o, incluso, el número de respiraciones que una persona realiza, puede incrementar esa sensación de falsa enfermedad cuando uno de esos datos no dista mucho de las últimas mediciones obtenidas. Normalmente tengo 114 de glucemia en sangre y hoy he tenido 156, ¿eso es malo? Se preguntarán algunos pacientes; y así con muchos de los ítems que podemos medir.

¿Tiene un impacto negativo medirlo todo? Para nada; muchas de las descompensaciones que se producen en patología crónica son debidas precisamente a esto, a no saber detectar de forma precoz por donde puede haber un empeoramiento de la enfermedad. Sin embargo la medición continua de parámetros biológicos puede tener una consecuencia negativa para nuestros pacientes, y es la ansiedad por ver que todos los parámetros estén en rango. Para evitar esta ansiedad, estas dudas que puedan surgir por mediciones fuera de rango, debemos de hacer una cosa básica con nuestros pacientes: enseñarles. Enseñar a nuestros pacientes que una medición es eso, simplemente, una medición; nos puede ayudar sí, pero no es definitivo.

Cada vez está más próxima la implantación total de la mhealth y nosotros, los profesionales sanitarios, debemos de anticiparnos a las dudas y temores que puedan tener nuestros pacientes. Sólo enseñándoles y formándonos en mhealth podremos sacar el máximo beneficio a una tecnología que cambiará nuestra forma de controlar a nuestros pacientes y que tengan una mejor calidad de vida.

La no evidencia


La evidencia es todo, o al menos debería de serlo, en medicina. Todas las decisiones clínicas deberían estar basadas en un fundamento científico, en un estudio que haya demostrado que nuestra actuación es la correcta. Pero la MBE requiere un factor fundamental, el tiempo para que una actuación demuestre o no que produce un cambio significativo. Y tiempo es lo que nos falta. En el mundo de la e-salud, en el de las nuevas tecnologías, el tiempo es algo que aparentemente no existe; y lo podemos observar en la cantidad inmensa de avances tecnológicos que ha habido en apenas tres años. Hace tres años lo más top era trabajar en la nube, hace dos la realidad virtual y los drones, hace uno el big data y sus algoritmos, este año los chatboots y el desarrollo de inteligencia artificial. ¡Si hace cinco años lo novedoso eran las apps! Lo dicho, una velocidad vertiginosa. 

Estos cambios tan rápidos, tan veloces, hacen que no existan estudios con suficiente evidencia científica sobre si estos cambios tecnológicos pueden tener un impacto sobre la salud del paciente. No hay tiempo suficiente para desarrollar estos estudios; cuando has planteado ya el estudio, sale otro aparato electrónico o nueva tecnología que testar. Y cuando lo vas a testar, vuelve a salir otro. Y así en un circulo vicioso. 

Este es uno de los grandes problemas de la e-salud. No se ha demostrado evidencia sobre la utilización de nuevas tecnologías en salud si mejoran o no ciertos parámetros de utilidad. Y esto es la consecuencia de que haya tantos y tantos buenos proyectos que se han quedado en eso, en proyectos, por falta de tiempo, por falta de evidencia. 

Leyendo un grupo de whatsapp- hablábamos sobre las vacunas contra el HPV y su eficacia como predictores del cancer de cérvix- leí esta frase que me sorprendió bastante: “estate a la última, prescribe la penúltima”. Para mí esta frase significa que debemos de dar tiempo a todo cambio que queramos producir. Por mucho que digan que lo nuevo es lo mejor, lo penúltimo también es bueno, con una ventaja: que tiene más tiempo para poder evidenciar su beneficio. ¿No deberíamos hacer lo mismo con la e-salud? Aunque salgan nuevos y buenos artilugios electrónicos, ¿no sería mejor empezar a evidenciar el beneficio de artilugios que ya conocemos sobre la salud de nuestros pacientes en vez de crear proyectos basados en los nuevos para después abandonarlos por falta de evidencia? 

¿No seria mejor evidenciar lo que ya tenemos, lo que ya conocemos?

Cumpleaños tuitero. Felicidades @olgatgn #cumpleolga


cumpleaños tuitero

Olga Araujo, una de las #tarragonagirls más activa en redes sociales, cumple hoy años. Desde la lejanía queremos unirnos al cumpleaños sorpresa que le han organizado unos amigos en Twitter. Este es mi primer cumpleaños tuitero.

Que Twitter sirva para muchas cosas no lo he puesto nunca en duda, pero nunca me habían celebrado a un cumpleaños tuitero.

No es un cumpleaños infantil con patatas fritas, mediasnoches y referescos, ni uno adolescente con litros de alcohol, ni siquiera uno maduro con cenita y vino.

Se trata de un cumpleaños tuitero que os voy a desgranar. Alguna “mente maléfica” casi con nocturnidad (y eso que ya anochece más tarde) creó un grupo en tuiter con la siguiente consigna:

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Una “malvada idea” que esperamos que la haga ilusión.

Rápidamente el resto de “maléficas mentes” (entre las que me incluyo) comenzamos a pensar ideas: listas de Spotify, mensajes en tuiter programados y hasta propuestas de logos… a ver como sale el evento.

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Logo propuesto para el cumpleaños

Entre mis aportaciones y de todo corazón muchas felicidades Olga Araujo... y que cumplas muchos más!!!

We are Alfred


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Se trata de un proyecto de EmbodiedLabs en el que la realidad virtual nos coloca en los zapatos de nuestros pacientes mayores. Un ejercicio virtual de empatía por el que deberíamos pasar todos los sanitarios.

Cuando conocí la existencia de este proyecto me entusiasmó ya que tanto hablamos de humanizar (¿Cuándo abandonamos los sanitarios este componente de humanización propio de los cuidados?). La experiencia de meternos en la piel, los ojos, la fuerza y la agilidad de una persona mayor debería ser obligada para todos y cada uno de nosotros.

Podemos recomendar que alguien pasee cuando no tiene fuerza de levantarse o que se entretenga viendo la televisión o leyendo un buen libro cuando solo ve por una pequeña parte de su campo visual.

Por ello muchos de los consejos los proporcionamos desde el absolut desconocimiento de cómo es la vida dentro de algunos cuerpos.

“We are Alfred” es un proyecto de inmersión virtual que nos coloca en escenas cotidianas de la vida bajo el prisma de un anciano con sus dificultades por el deterioro progresivo de la edad de ciertas funciones como puede ser la visión, la audición o la pérdida de fuerza muscular y dificultad de la movilidad.

Esta vivencia en primera persona nos permite obtener una comprensión global de la experiencia de las personas mayores y entender sus limitaciones a través de una vivencia personal con lo que podemos mejorar la comunicación y los consejos dados a los mismos.

El equipo de trabajo está foprmado por cuatro jóvenes profesionales que han conseguido una vivencia muy real de situaciones cotidianas con limitaciones claras en cuyos escenarios nos tendremos que desenvolver con la mayor precisión y agilidad posibles. Nos meteremos de verdad en los zapatos de nuestros pacientes.

Seguridad, privacidad e inteorperabilidad


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Cuando hablamos de datos sanitarios y salud (y hablamos mucho de ellos cuando se trata de BigData, inteligencia artificial o uso de wearables) la seguridad y la privacidad son temas fundamentales sobre todo cuando hemos sido testigos el pasado mes de mayo del primer ciberataque masivo por un ramsonware.

El pasado mes de mayo nos despertamos un día con la noticia de un atque masivo a nivel mundial por medio de un ramsonware (malware informático que encripta los archivos de un disco duro y pide un rescate a cambio). Estábamos en fin de semana y las noticias nos iban desvelando grandes empresas afectadas.

Es cierto que la entrada de este malware se debía a un fallo de seguridad de un sistema operativo. También es cierto que el fallo era conocido y que tuvieron tiempo desde su detección hasta el ataque de crear los parches de seguridad necesarios.

Las noticias nos alertaban que numerosos equipos sanitarios de sistema público de salud británico estaban afectados.

El lunes llegué a mi puesto de trabajo y por “necesidades técnicas” tuvimos restringido el acceso a la web y al correo electrónico durante una semana.

Si nos ponemso a pensar en un futuro próximo con numerosos servicios basados en datos y la cantidad de datos personales que están circulando en la red da miedo pensar lo que pueda pasar.

Ciudades inteligentes que pueden ser “secuestradas” o alterar toda su función a través de pequeños programas informáticos que pueden ir camuflados en cualquier adjunto de correo electrónico o en cualquiera de los archivos de intercambio continuo que hace nuestro navegador.

¿Podremos estar secuestrados en nuestra propia casa domótica?, ¿podrán secuestrar una ciudad entera o privarla de servicios fundamentamentales?. Cualquier elemento digital conectado a una red puede ser hackeable, hasta los coches inteligentes.

En el entorno de la BigData no existe problema ya que para analizar estas tendencias, en el campo que sea, no es necesario tener identificados los datos. Datos anonimizados engullidos por una inteligencia artificial virgen van a servir para entrenarla. Pero ¿podemos alterar las decisiones de esta inteligencia artificial a través de virus informáticos?.

Pero no solamente con la inteligencia artificial aparecen estos riesgos. Cada vez se habla más de interoperabilidad aplicada a la historia clínica digital. La interoperabilidad es la habilidad de dos o más sistemas o componentes para intercambiar información y utilizar la información intercambiada. (Institute of Electrical and Electronics Engineers. IEEE Standard Computer Dictionary: A Compilation of IEEE Standard Computer Glossaries. New York, NY: 1990.).

Esta característica, aplicada a la historia clínica, permite que cualquier dato introducido en la historia clínica del pacientes, en cualquier localización, sea integrado en todos los sistemas. Es decir, tendríamos casi una historia clínica única y accesible desde cualquier parte.

Llevado al extremo ideal, se podrían introducir variables de salud desde cualquier parte (domicilio del paciente, oficina de farmacia, centro de salud, hospital…) e incluso sin intervención humana (por ejemplo un glucómetro o un tensiómetro o cualquier otro aparato de medida, podría meter directamente la información si está conectado a la historia clínica). Incluso un wearable que midiera variables en salud (un podómetro, un calculador de calorías consumidas….) podría introducirlas.

Como gran ventaja es que no se perderían datos en salud que actualmente estamos perdiendo y esta medición de variables de manera más continuada y registrada prodría servir para predecir eventos futuros de alteración de la salud. Además se podrían transmitir estos datos a otros sistemas (si el paciente viaja o cambia de domicilio) o poddrían ser accesibles por  el propio paciente con un terminal.

Por otro lado tenemos flujos de datos, miles de flujos de datos que irían entre elementos conectados a los que daríamos autorización de forma que las vulnerabilidades del sistema serían mucho mayores.

¿Podemos permitirnos el riesgo de entradas de agentes nocivos en un sistema tan sensible como el que alberga los datos de salud de un población?

Esta última pregunta puede ser clave en el caso en que la salud vaya por estos caminos.

Ciberseguridad y medicina


Hace unas semanas ocurrió algo de lo que todo el mundo hablaba, aunque nadie entendía. El día 12 de mayo tuvo lugar un ciberataque a nivel global mediante un virus que amenazaba con borrar toda la información del dispositivo infectado si no se hacía una transferencia en bitcoins.

Es decir, un auténtico secuestro de lo más valioso en el mundo, un secuestro de la información. Este virus no sólo afectó a grandes compañías de la telecomunicación u otras grandes empresas o consultoras con información muy sensible que puede valer millones; también afectó al sistema nacional de salud británico (NHS), ocasionando múltiples fallos en los sistemas informáticos de los hospitales haciendo que éstos funcionasen mal y tuvieran que derivar a pacientes a otros centro o, simplemente, pidiendo a la población que no acudiera.

Hablamos mucho de la protección de datos, de la confidencialidad de datos médicos de los pacientes. En un mundo donde todo se guarda y se digitaliza y donde el intercambio de información es bastante fácil de realizar. La confidencialidad y el saber utilizar estos datos es un pilar básico de nuestro código deontológico. Pero la mayoría de la comunidad sanitaria es ajena a esto, a posibles ciberataques que expongan estos datos y sean de libre acceso para todos.

¿Se invierte en ciberseguridad? Creo que sí. ¿Se invierte tiempo y dinero en que los profesionales sanitarios tengan un manejo básico de qué hacer en un caso así, o cómo evitar que estas cosas ocurran? No. Parece que la ciberseguirdad, que el manejo de datos de los pacientes no va con nosotros, y nos equivocamos. Nuestro paciente ya no es sólo lo que nos cuenta, lo que hace que sintamos cuando estamos con él; también lo son sus datos, lo datos que nosotros guardamos y codificamos en nuestras historias clínicas electrónicas. Y si aparecen estos datos en la red les afecta a ellos.

Unas nociones básicas de ciberseguirdad no hacen daño a nadie. De la misma forma que aprendemos medidas de prevención para evitar contagios de virus, de bacterias, ¿por qué no aprendemos a evitar que datos sanitarios de nuestros pacientes sean vulnerados?

Realidad virtual: el reto de sentir


Durante el #MADsemfyc tuve la oportunidad de hacer algo que nunca había hecho, y era ponerme unas gafas de realidad virtual. ¿Cómo alguien que colabora en el grupo de nuevas tecnologías no había probado algo así? ¿Y tengo el valor de llamarme tecnológico yo? Lo sé, soy un sinvergüenza.

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La experiencia fue maravillosa. Comprobé de primera mano que la realidad virtual es el futuro para el aprendizaje y la educación. Las posibilidades de aprender gracias a esta tecnología no tienen comparación con otras técnicas; sobre todo en el mundo sanitario. Para aprender, tanto estudiantes de medicina como de enfermería realizan prácticas; unas prácticas que en ocasiones no se les saca todo el provecho del mundo y simplemente es porque donde se realizan las prácticas más interesantes son en los hospitales, con pacientes y personas de verdad. Y en muchas ocasiones estas prácticas no son lo más completas por esto mismo, porque estamos con personas, y puede ocasionar situaciones incómodas. Gracias a la realidad virtual puede corregirse este déficit. Estoy seguro que en unos años la realidad virtual será pilar básico en la educación, tanto para profesionales sanitarios como para no sanitarios.

Pero todavía no es completa. Desde mi punto de vista el aprendizaje gracias a realidad virtual será máximo cuando se desarrolle uno de los sentidos fundamentales en el mundo sanitario: el tacto. Cuando practicaba este ejercicio podía interactuar con todos los elementos habidos y por haber: electros, TAC, poner incluso medicación… Pero no sentía que lo tocaba. En la simulación en la que yo participé puede ser que no sea lo más importante, pero para otros ejercicios lo considero fundamental. Por ejemplo, para que alguien aprenda a palpar hepatomegalias, adenopatías, sepa la dureza que tiene la piel cuando sutura, o para aprender a realizar masaje cardiaco… Son fundamentales.

Sostengo que la realidad virtual es el modo de aprendizaje en el futuro. Todas las escuelas y universidades deben de tenerla y los proyectos de investigación deberían estar enfocados a invertir en esta tecnología. Pero sino tocamos, sino sentimos, este método de aprendizaje será en balde. Aprendemos cuando tocamos; aprendemos cuando sentimos.

Internet Cognitiva y Ubicua.


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El internet de las cosas (IoT), el Big Data, la Inteligencia Artificial, los Wearables, la Computación Cognitiva y los sistemas en la nube están creando una tormenta perfecta que nos permite vislumbrar el futuro de Internet dentro de unos años,

Para los que nos conectamos a Internet antes de la aparición de la web y sufrimos ese intercambio de archivos a través de procolos ftp el cambio que hemos vivido en pocas décadas ha sido muy acelerado.

La aparición de la web supuso una visualización lógica de la información. Las primeras imágenes y gifs animados junto con los hiperenlaces supusieron una capacidad de acceso a información que supuso grandes cambios (en este caso y para mí) en mis últimos años de universidad y principio de mi residencia.

Posteriormente la capacidad de escuchar música y ver vídeos supuso un cambio en el ocio. La aparición de la web 2.0 con la posibilidad de crear comunidades virtuales y ser capaz de editar y publicar contenidos supuso un gran cambio en la comunicación y la relación humana.

Todo ello acompañado de mucha mayor velocidad de procesamiento y almacenaje de datos de forma que mi movil actual tiene muchos más avances que el primer ordenador de sobremesa que tuve en casa.

El almacenamiento en la nube, los trabajos colaborativos, compartir y editar archivos de forma simultánea son acciones hoy en día cotidianas y dificícilmente imaginables en mis primeros contactos con Internet.

Muchos pensamos… ¿qué va a pasar ahora?, ¿de qué forma toda esta nueva tecnología que se está desarrollando relacionada con la inteligencia artificial, los wearables, la big data, la robótica va a afectar a la web?.

Ha aparecido el concepto de Internet Cognitiva y Ubicua para intentar definor lo que puede ser la red en pocos años.

Está claro que estamos utilizando cada vez más wearables con sensores capaces de medir variables (físicas y biológicas fundamentalmente) que se van a convertir en elementos sensoriales de la red capaces de “ver”, “escuchar”, “comprender” y “sentir”.

Estos elementos sensoriales van a estar interconectados (a través de tecnología de relación máquina-máquina o M2M) y dotados de capas de tejido neuronal capaz de toma de decisiones autónomas de manera que unos elementos van a comportarse como perceptores del entorno (imputs) y otros como ejecutores de acciones (outputs) interconectados (acción-reacción) a través de capas neuronales de elementos digitales.

Internet va a dejar de ser una red de ordenadores para convertirse en una red de objetos interconectados entre sí y que pueden llegar a funcionar de forma independiente. ¿Se podrá regular el tráfico de una gran ciudad adaptándose a los flujos circulatorios mediante semáforos inteligentes interconectados a una capa de inteligencia artificial?, seguro que muchos lo veremos.

Cada teléfono móvil que llevaos en nuestros bolsillos está dotado de infinidad de sensores y cada vez se están desarrollando nuevos sistemas de medida de variables. Muchos de ellos morirán por falta de utilidad y otros muchos se desarrollarán hasta ser capaces de medir con errores tan mínimos que los seres humanos daremos esta medida como aceptable y apta para que sirva de referencia para toma de decisiones donde incluso nuestra seguridad pueda estar comprometida (desarrollo de sistemas de seguridad de vehículos inteligentes, ciudades con sistemas autorregulados…)

Cada vez las máquinas tienen más autonomía y esta característica puede hacer que nuestra percepción aumente. Hasta ahora somos capaces de percibir por nuestros sentidos en un entorno físico muy limitado pero si ciertos sensores complementaran nuestros sentidos humanos y las máquinas estuvieran interconectadas entre sí ¿por qué no ver o escuchar lo que está fuera del alcance de nuestra vista y oído?.

Incluso las máquinas ya están aprendiendo conceptos complejos como la semántica del lenguajes. Hasta ahora nuestra entrada a Internet es un buscador que interpreta secuencias alfanuméricas y nos devuelve un listado de sitios web donde existen las mismas secuencias (o secuencias muy similares y aproximadas a las que hemos introducido). Posiblemente tengamos relaciones diferentes con las máquinas para obtener información y seamos testigos y protagonistas de preguntar a una máquina con lenguaje natural y que nos devuelva la respuesta a nuestra pregunta.

¿Peligros?… posiblemente muchos pero esta es la aventura que nos está tocando vivir.

 

Máquinas pensantes II: Deep Learning


Inteligencia-artifical

El aprendizaje de las máquinas puede ir más allá del aprendizaje automático ya que podemos crear redes neuronales artificiales de forma que las propias máquinas sean capaces de genrar entradas y reproducir una experiencia vital. Podemos hacer que las máquinas “vean”, “escuchen” y “lean” y sean capaces de adquirir experiencias a partir de sentidos propios de los humanos.

Realmente el sistema nervioso es un sistema de conducción eléctrica con áreas neuronales donde reside la memoria a través de elementos físicos y químicos. Hoy en día conocemos cómo funcionan numerosas áreas que regulan nuestra motricidad, nuestra percepción sensitiva y nuestros sentidos (vista, oído y olfato). Sabemos también cómo se regula nuestra memoria y funciones superiores y más abstractas como el lenguaje y la comunicación.

Pero no solo ha sido el conocimiento biológico el que ha generado este avance tecnológico. Funadmentalmente la estadística y las matemáticas han sido las que han aportado un peso específico más alto en hacer que las máquinas piensen.

Se denomina Deep Learning a un sistema de aprendizaje autónomo no supervisado muy similar al aprendizaje humano. Este tipo de aprendizaje se base en estructuras lógicas interconectadas en capas de unidades de proceso (neuronas artificiales) que se especializan en detectar determinadas características de los objetos. Es decir que podemos tener capas neuronales especializadas en “ver”, en “escuchar” o en “relacionar” exactamente igual que la especialización neuronal biológica. (Para prender más cómo funcionan estos sistemas desde ejemplos básicos a la complejidad es fundamental el artículo “Las redes neuronales: qué son y por qué están volviendo“).

De esta forma podemos crear redes neuronales artificiales que reproducen los patrones de las redes neuronales biológicas especializadas en cada uno de las tareas específicas que desarrolla nuestro sistema nervioso.

Como ejemplos reales:

    1. Reconocimiento de números de calles a través de una red neuronal artificial creado por Google para Street View. Multi-digit Number Recognition from Street View Imagery using Deep Convolutional Neural Networks. Con lo cual una máquina puede “ver” e interpretar “lo que ve”.
    2. Reconocimiento de voz mejorado a través de redes neuronales aplicado a terminales móviles. Personalized Speech recognition on mobile devices o a televisores Talking to Your TV: Context-Aware Voice Search with Hierarchical Recurrent Neural Networks.
    3. Redes neuronales capaces de tomar decisioones lógicas complejas y ganar a los mejores jugadores humanos en el juego Go.

Esto significa que los propios imputs estarían presentes en la propia máquina y la máquina no solo podría “ver”, sino “observar”; sacar conclusiones a partir de lo que percibe y tomar una decisión al respecto.

Todo ello más rápido y sin el agotamiento del cerebro humano.

Se plantean numerosas preguntas.

¿Quá aplicaciones podría tener ésto?. Por ejemplo una red neuronal capaz de ver e interpretar es básica en sistemas de conducción inteligente.

¿Tiene implicaciones éticas?. Por supuesto. Ante una situación donde hay un accidente con unvehículo de conducción inteligente con alta probabilidad de haber fallecidos y donde están involucrados un anciano y una mujer embaraza ¿qué decisión tomará la máquina? ¿y si la decisión menos dañina es la autodestrucción?.

Un futuro sería integrar todos estos sistemas. Una red neuronal compleja formada por redes neuronales complejas especializadas en “ver”, “escuchar”, “hablar”, “relacionar conceptos”. ¿Estaremos ante un cerebro artificial?.

¿Podremos llegar a crear una red neuronal capaz de explorar aun paciente y legar a un diagnóstico correcto?. Aunque esto pueda ser una realidad el contacto humano, la relación interpersonal humano-humano, creo que no podrá ser sustituida.