La revolución sexual a través de la tecnología


i.ConOs presentamos este viernes un prototipo que nos ha llamado la atención y que tiene aplicaciones en nuestra vida sexual.

Se trata de un anillo que se aplica en la base de pene con una serie de sensores de presión y movimiento y que nos permite obtener una serie de datos de nuestros coitos. Estos datos se van almacenando en una aplicación de manera que podemos obtener información agrupada en el tiempo de nuestra actividad sexual. Es el que se ha llamado primer condon inteligente o Smart Condom

El anillo (realmente no es un condón) se carga a través de un conector USB (el tiempo medio de carga de su batería es de unos 30 minutos).

De esta forma nos permite saber la duración del coito, el número de empujes pélvicos, la potencia, el número de cambios de posición y todo ello, al estar registrado en cada una de las sesiones nos puede ofrecer información agrupada por días semanas y meses.

¿Utilidad?…Habíamos conocido wereables curiosos y éste está entre ellos.  Si os interesa el número de posturas sexuales, la frecuencia de coitos, o la potencia de empuje pélvico a lo mejor os puede ser útil.

El anillo cuesta casi 70 euros (59, 99  libras esterlinas) y su comercialización estará disponible durante el año 2017 a través de la web de British Condoms.

Si alguien lo prueba y es cpaz de verle utilidad… nos encantaría que usara los comentarios del blog para compartir su experiencia porque no tengo muy claro si el conocer el número de golpes de pelvis, la velocidad de los mismos, la duración de las sesiones o el número de cambios de postura en un mes puede servir para mejorar mi vida sexual.

Una de las funciones es contar el número de calorías quemadas por cada uno de los coitos… ¿se conectará en un futuro a los programas contadores de actividad física o a la aplicación Salud de Apple para integrar esta quema de calorías?.

Por ahora solo disponible para Apple (iPhone) y quien tenga Android que siga contando frecuencia, empujes y cambios de postura y los escriba en una libreta si tiene interés en disponer de una información tan fundamental para el ser humano.

Mientras tanto, para mí, la mejor revolución sexual es esta.

Serial RCP: el futuro (IV)


Hemos hablado de los diferentes artilugios que hay para realizar RCP. Hemos visto la importancia de los DEAs, el LUCAS y los drones ambulancia. ¿Pero qué nos depara el futuro?

El futuro más próximo está encaminado a alertar a los servicios de emergencia de la forma más rápida posible a través del móvil. Actualmente los móviles son el centro de control de los wearables, widgets que nos permiten monitorizar diversas funciones del cuerpo. El móvil o los smartwatches podrán detectar la aparición de esta parada cardiorrespiratoria, poniendo en marcha el aviso de la urgencia lo más rápido posible. Esto, como hemos visto en post anteriores, es fundamental. Cada segundo que adelantemos en el inicio de las maniobras de resucitación, mayor es la probabilidad de no tener consecuencias a largo plazo.

Hemos dicho una palabra clave: wearables. Y estos pueden ser claves en el futuro de la RCP; y no solo en avisar. ¿Pueden realizar la RCP? Tenemos ya relojes inteligentes que pueden medir la frecuencia cardiaca de una persona. ¿Se podrían desarrollar programas que detectaran alteraciones en la conducción de los impulsos eléctricos y corregirlos? Hace tiempo escuché que en el futuro, los soldados iban a llevar millones de wearables para medir estas funciones biológicas. Y además iban a llevar camisetas que actuarían como los DEAs, de tal forma que si un soldado sufren una parada cardiorrespiratoria en un área aislada y de difícil acceso, la camiseta iniciaría de forma automática la reanimación. Tal vez en un futuro, estas camisetas no solo las lleven los soldados, sino todo el mundo.

Sin embargo creo que el futuro de la RCP se basa en algo fundamental: la educación población. Si enseñásemos a la gente qué pasos son lo que debe realizar ante una situación así, la tasa de fracaso de RCP sería mucho menor. La enseñanza de la RCP a través de aplicacione móviles o simuladores de realidad virtual son realmente el futuro de la RCP

Prótesis que sirven para algo más


Hace unos días hablaba de las suturas del futuro . Hablaba de cómo las suturas del futuro servirán no sólo para unir los bordes de una herida; nos darán información de cómo se encuentra el tejido perilesional gracias a la medición de parámetros objetivos, como el pH de la sangre de la herida, los niveles de glucosa, etc… De tal forma que, si algo va mal, lo sabremos desde el principio, evitando la aparición de complicaciones mucho más graves.

Esto me dio una idea. ¿Y si todos los artilugios que utilizamos en medicina pudieran hacer esto? ¿Y si realmente todos los dispositivos y artilugios médicos que llevan los pacientes sirvieran como wearables?

Las películas de ciencia ficción futuristas nos muestran un futuro en el que conviviremos (o entraremos en guerra) con robots. Pero ese futuro está todavía lejos. Lo que sí que ya está cerca son las prótesis inteligentes. Pero, ¿qué es una prótesis? Es reparar la falta de un órgano de forma artificial. De acuerdo, tenemos la definición, ¿pero qué significa que una prótesis sea inteligente? Son aquellas que contienen materiales que pueden adaptarse. Es decir, no son rígidas, como las prótesis antiguas, que no tienen la capacidad de deformarse. Estas prótesis sí que cambian, adaptando la forma de la prótesis a la acción que esté realizando el individuo. ¡Y no sólo se adaptan a la acción que hace el paciente! También son capaces de detectar estímulos o controlarlos con la mente. De esta forma estas prótesis se parecería a nuestros órganos. ¡Incluso ser mejor en algunas situaciones! En un estudio publicado por The Lancet se comparó si era mejor la funcionalidad con una prótesis de mano inteligente respecto a una mano atrofiada humana. Los resultados mostraron que los pacientes que eligieron llevar una prótesis tuvieron mayor funcionalidad que los pacientes sin operarse.

Si queréis saber más sobre prótesis inteligentes, os recomiendo este Prezi que he encontrado en la web:

https://prezi.com/vspf2xui4vwr/protesis-inteligentes/

De todas formas esta tecnología no ha avanzado lo suficiente desde mi punto de vista. El principal reto que tienen son la conexión de estas protesis con el cerebro. Es relativamente sencillo el realizar una prótesis, ya que no es más que introducir un elemento extraño en el cuerpo. Lo relativizo mucho porque llevamos muchos años realizándolo (válvulas cardíacas, tornillos quirúrgicos, etc…). Pero todos estos aparatos no han tenido la necesidad ni la capacidad de estar coordinados con nuestro cerebro. Pero un brazo o una pierna mecánica, para que sea plenamente funcional y que para nuestro paciente no sea una carga, debería de funcionar como un brazo o una pierna real. Afortunadamente se está consiguiendo. Fruto de esto es el último premio Principe de Asturias de Investigación.

Pero yo voy un paso más. Ya que estas prótesis inteligentes están conectadas con nuestra mente, ¿no podríamos hacer que estas prótesis obtuvieran información objetiva de nuestro cuerpo, como los niveles de glucosa u otros marcadores de enfermedades, de tal forma que pudéeramos llegar a un diagnóstico precoz de cualquier enfermedad? ¿Podrían servir no sólo para suplir un órgano, sino para controlar nuestra salud?

Wearables, wearables por doquier… ¿de verdad sirven?


Vivimos en un mundo completamente conectado. Desde nuestro sofá de casa podemos saber a golpe de dedo lo que pasa en el mundo: los resultados de la Liga Española de Fútbol, los últimos comentarios de Trump en la campaña electoral estadounidense, lo que opina una persona de Japón sobre lo que pasa en Europa… Y esto solo a golpe de dedo. ¿Cómo no íbamos a tener conectado nuestro cuerpo en un mundo así?

Una definición de Wearable válida es la que encontramos en Espididoctor: “Wearable hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando continuamente con el usuario y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica . Es decir, son objetos que sirven para algo más aparte de llevarlos puestos. Sirven para medirnos, para controlar lo que nuestro cuerpo hace.

Uno de los wearables más famosos fueron las Google Glass. Una de las cosas que marcó el año 2014 fue la aparición de estas gafas. Había millones de personas utilizándolas para todo: desde cirujanos reconocidos que realizaban intervenciones quirúrgicas en Madrid y a la vez explicaban a alumnos de todo el mundo lo que hacían en sus cirugías hasta actores saliendo en televisión con este artilugio sin saber muy por qué.

Sin embargo, a ojos del gran público, este Wearable no llegó y ha sido sustituido por otros. Uno de los que sí que ha tenido éxito han sido las pulseras. Estas pulseras son capaces de monitorizar la actividad física, la frecuencia cardiaca… ¡Hasta las horas de sueño!! Y además son discretas y combinan con todo lo que nos pongamos. Pero además, son capaces de almacenar los datos y enviarlos a nuestro móvil. ¿Cómo no íbamos a tener los datos de nuestro cuerpo en nuestro bien más preciado?

Lo más importante en esta era de la información es eso, tener información. Y tener datos objetivables de nuestro propio cuerpo supone una gran ventaja.

El tener estos datos puede sernos útil, tanto para profesionales como para pacientes, en uno de los principales objetivos de nuestro sistema sanitario: la prevención de enfermedades cardiovasculares. El poder medir la actividad física de un paciente o sus frecuencias cardiacas o incluso sus hábitos de sueño nos da mucha información para prevenir estos eventos. Además se puede promover la realización de hábitos de vida sana a través de estos dispositivos.

¿Qué os parecen los wearables? ¿Son realmente útiles en la práctica de la salud? ¿O son realmente dispositivos para controlarnos aún más?

Aplicación del Internet de las Cosas (IoT) a los servicios sanitarios #IoT


mHealthLos cambios tecnológicos que se están produciendo en la actualidad (big data, movilidad, seguridad de la red, aplicaciones y programación en la nube) están transformando la sociedad de forma que se abren nuevas posibilidades para el desarrollo de negocios y actividades.

Muchos de ellos van dirigidos a la salud ya que numerosas variables corporales pueden ser medidas existiendo aparatos e instrumentos, que hasta ahora pertenecían de forma exclusiva al mundo sanitario, y que podemos llevar puestos en ropa y complementos.

El análisis de las tendencias gracia a la explotación de grandes volúmenes de datos (Big Data) nos permite hacer predicciones y análisis de tendencias en un futuro cercano mejorando las actividades sanitarias, la planificación de servicios en salud y ofreciendo datos más fiables a los investigadores.

Pero otro aspecto de esta revolución está apareciendo. Es el denominado internet de las cosas (Internet of the Things – IoT) que podemos definir como el conjunto de elementos inanimados conectados a la red y entre sí de manera que la respuesta de uno de ellos puede desencadenar una entrada en otro dispositivo. Es decir tendremos redes de elementos programadas que se pueden poner en funcionamiento de manera automática independientemente del control humano.

No se trata de una inteligencia de las cosas… por el momento los elementos no van a ser capaces de tomar decisiones, sino que ante resultados determinados de una variable concreta se van a desencadenar acciones en otros elementos de la red. Estas acciones están predeterminadas y responden a un objetivo concreto.

Por ejemplo. Ante un comportamiento errático de la marcha detectado por un GPS instalado en los zapatos de un paciente con demencia se puede desencadenar una reacción como enviar el geoposicionamiento al movil de un tutor, enviar una alarma a un cuidador o activar un sistema de búsqueda (o cualquier otra acción que consideremos… o todas a la vez).

Tenemos un gran campo de acción para empresas de cuidados, sobre todo para el control de pacientes crónicos en domicilio ya que a través de wearables disponemos de elementos de medida de numerosas variables… ahora nos queda ponerlo todos en comunicación y que ante determinados valores se desencadenen acciones concretas (escribir un correo electrónico al médico o enfermera, buscar una cita o activar un aviso domiciliario)

El Internet de las cosas tiene también un gran potencial como herramienta para la seguridad del paciente. Dispositivos conectados se instalan en casa del paciente, junto a la cama, o en las muñecas de los pacientes mas vulnerables con el objetivo de asegurar que sus cuidadores pueden estar continuamente informados. Toda esta información permite diagnosticar de manera precoz infecciones, adelantarse a potenciales reacciones adversas de los medicamentos o prevenir incompatibilidades medicamentosas en enfermos polimedicados, etc. permitiendo una atención de calidad en el domicilio del paciente.

Un ejemplo de la aplicación de los wearables a la salud es la aparición  relojes inteligentes que son capaces de condensar los resultados en salud de numerosos aparatos o terminales periféricos que miden variables en salud. Destacamos en este sentido el papel que está realizando la empresa Apple con su AppleWatch. Este reloj inteligente está encontrado un lugar en la industria de la salud gracias a los proyectos HealthKit y ResearchKit que están siendo potenciados por esta empresa con el desarrollo de numerosos ensayos clínicos en las principales universiudades estadounidenses buscando la validación de los valores de medida de los aparatos.

Esta forma de trabajo cambia totalmente la gestión asistencial de los pacientes y permite una retroalimentación continua mediante herramientas de comunicación multimedia ya sean sincrónicas o asincrónicas.

Wearables e Internet de las Cosas #eHealthNet por @AieSalud


Los wearables y el Internet de las Cosas son dos realidades que ya están aquí. Pronto empezaremos a conectarnos a la red a través de herramientas y elementos diferentes y dispondremos de terminales capaces de conectarse entre sí y ejecutar acciones a partir de parámetros predeterminados de ciertas variables.

De esta forma una nevera podrá hacer el pedido “on line” a nuestras tiendas de referencia buscando los mejores precios de los productos que vaya detectando que se van acabando o, en relación a la salud, un tejido inteligente podrá avisar a un dispositivo de soporte de emergencia móvil cuando un cardiópata que haga ejercicio y tenga, en ese momento, cualquier alteración electrocardiográfica determinada.

¿Ciencia ficción?… ni mucho menos.

Para tener más conocimiento de estas realidades tecnológicas la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES), en colaboración con el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS), organizan una jornada sobre ‘Wearables e Internet de las cosas en Salud’ donde contaremos con  las intervenciones de  Sergio Vañó, presidente de AIES y coordinador de Tecnologías Médicas de la Unidad de Innovación del Hospital Ramón y Cajal (IRYCIS); Diego Velasco, Head of Innovation de IRYCIS-H. Ramón y Cajal; Carlos Mateos, vicepresidente de AIES y director de la agencia de comunicación COM SALUD; Javier Uriarte, Business Manager de NUUBO; y David de Val, miembro del servicio de Cardiología del H. Ramón y Cajal.

Fecha: 2 de diciembre de 2015 

Hora: 16 a 19 h.

Lugar: Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid.

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Inscripción: Gratuíta previa inscripción previa

Salvado por su pulsómetro


Nuevas Tecnologías aplicadas a salvar vidas.

Daniel Kraft: “Tu médico te va a recetar aplicaciones”


Cómo tu smartphone va a ser una herramienta útil para el diagnóstico y porqué vamos a recetar apps y wearables.

Hay muchos sanitarios que no pueden prescribir… medicinas.

¿Por qué no empezamos todos los sanitarios a recetar apps?

El Auge del Internet de las Cosas


Ya hemos hablado en entradas anteriores del Internet de las Cosas o como objetos o herramientas que en un principio no tienen nada que ver con la Red se interconectan a través de ésta con personas o con otros elementos y pueden modificar su comportamiento.

Para ello son necesarias dos cosas: una serie de sensores que registren una variable que se activen a partir de un valor concreto y una conexión de transmisión de datos.

La red de transmisión es la red internet y los sensores son cada vez más fiables, más pequeños, más versátiles y sobre todo más baratos.

De esta forma estamos viendo aplicaciones muy revolucionarias en nuestros coches, casas, ropa… con aparición de sensores que hacen posible que las persianas se bajen automáticamente a partir de cierta intensidad de luz o que el sistema de climatización se active a partir de una temperatura determinada; que se activen los frenos de un vehículo sin intervención humana cuando la distancia de seguridad con el vehículo prcedente va disminuyendo o numerosos sensores capaces de medir variables biológicas y que se están desarrollando a partir de la evolución de los wearables.

Y es que cada vez las cosas, todas las cosas, van a ir incorporándose a la red como elemento de transmisión de información y vamos a ir viendo procesos que se van a ir automatizando sin la intervención humana. ¿Os imagináis que la nevera hace un pedido de huevos al comercio más barato de la zona cuando detecta que el número de huevos almacenados es bajo respecto a nuestra media de consumo semanal?

Os dejamos una infografía elaborada por IOTpreneur elaborada en diciembre del año pasado.

El_auge_de_internet_de_las_cosas

En la entrada de presentación de esta infografía hacen una interesante mención: “En los pasados 25 años, internet crecio gracias a las comunicaciones humanas. En los próximos 25 años, internet crecerá gracias a las comunicaciones entre máquinas. En el 2020, con mas cosas que personas conectadas a internet ¿Todavía necesitaremos navegadores web?”.

¿Qué repercusiones puede tene esto sobre nuestra salud?, ¿se os ocurren aplicaciones de el Internet de las Cosas en atención primaria?

Y seguimos hablando de wearables


Este año de wearables y aparece más información que queremos compartir con vosotros.

Si uno de los primeros wearables fueron esos relojes digitales de calculadora integrada (regalo freak-vintage para este año) no podemos dejar de pensar en la evolución de los relojes inteligentes y sus posibilidades futuras.

¿Un resumen de sus influencias y de su historia? (sí, habéis leído bien, historia, aunque lleven pocos años entre nosotros).

Os dejamos esta infografía para un soleado y caluroso sábado.

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