Sobre psicometría y ciencia


PsicometricsEn el día de ayer vimos cómo los denominados “Big Five” podían dar una idea de nuestra personalidad y cómo, a través de las redes sociales y nuestros gustos, se han podido correlacionar con los “me gusta” de Facebook pudiendo así clasificar nuestra personalidad simplemente sabiendo nuestras preferencias en redes sociales (ya sea Facebook o cualquier otra red).

También hemos visto cómo con unos poco “me gusta” se nos puede hacer una aproximación tan fiable como a la que haría de nosotros nuestro jefa, un familiar o incluso nuestra pareja.

Pero ¿qué hay de científico en esto del Big Five?.

Los cinco grandes rasgos que pueden caracterizar nuestra personalidad son:

  1. Extraversión: caracterizada por la gran sociabilidad, búsqueda de la compañía de otros, atrevimiento en situaciones sociales y tendencia a evitar la soledad que denota un compromiso con el mundo exterior.
  2. Apertura al cambio: Caracterizado por la imaginación activa, la sensibilidad estética, la atención a las vivencias internas, gusto por la variedad, curiosidad intelectual e independencia de juicio. El individuo abierto es original e imaginativo, curiosos por el medio externo e interno, con vidas experiencia más ricas e interesados por ideas nuevas y valores no convencionales.
  3. Responsabilidad o voluntad de logro: Tiene su base en el auto-control, no sólo de impulsos sino también en la planificación, organización y ejecución de tareas.
  4. Cordialidad/Amabilidad.
  5. Inestabilidad emocional/Neuroticismo.

El acrónimo de estas 5 características en inglés se ha denominado OCEAN: Openness (disposición o capacidad de abrirse a nuevas experiencias), Conscientiousness (conciencia o capacidad de perfeccionismo), Extroversion (extraversión o siciabilización), Agreeableness (amabilidad en el sentido de capacidad de colaborar) y Neuroticism (neuroticismo o capacidad de enfadarse).

La Universidad de Zaragoza pone a nuestra disposición el test IPIP que se autoadministra a través de Internet y consta de 50 preguntas en 10 bloques de 5 preguntas donde se nos hace una valoración en estas 5 esferas. En el momento de realziarlo se nos muestra nuestro valor personal en cada una de ellas junto con la media de los valores de todas las personas que anteriormente lo han realizzado. En el momento de elaborar esta entrada, la media de puntuación para cada uno de los rasgos es la siguiente: Inestabilidad emocional 24,6 puntos, extraversión 33,3 puntos, apertura a la experiencia 39,1 puntos , amabilidad 36,1 puntos y responsabilidad 35,3 puntos.

Existen diferentes publicaciones que abordan los ragos de personalidad en relación con las redes sociales. Entre ellos hemos destacado los siguientes:

  1. Emerging Late Adolescent Friendship Networks and Big Five Personality Traits: A Social Network Approach
  2. Who uses Facebook? An investigation into the relationship between the Big Five, shyness, narcissism, loneliness, and Facebook usage
  3. Who interacts on the Web?: The intersection of users’ personality and social media use
  4. The Impact of the Big Five Personality Traits on the Acceptance of Social Networking Website

Como podemos ver en estos artículos, la interacción entre las redes sociales y la psicometría sirve para varias funciones:

  1. Estudiar el comportamiento de los usuarios en las nuevas redes sociales y cómo interactuamos unos con otros.
  2. Valorar el éxito de una red social y el tipo de usuarios que la conforman.

De esta forma las redes sociales digitales son realmente un microcosmos en las que nos desenvolvemos con los mismos patroes de personalidad que tenemos en las redes sociales y nuestra comunicación en el mundo real.

La aplicación del BigData como estudio de tendencias, nos puede proporcionar datos a nivel sociológico como hemos visto en los casos del Brexit o la llegada de Trump al poder, pero también pueden utilizarse para que los gobernantes puedan saber los intereses reales de la población respecto a temas sociales de interés general.

Lo que está claro es que nuestros gustos, aficiones, visitas en la web, interacciones con otros se almacenan, se cuantifican de alguna manera y se comercia con ellos. De esta forma se pueden crear tendencias o modas en cualquier sentido (desde el argumento de una serie por capítulos hasta la ropa que llevaremos la temporada que viene…) ¿da miedo?.

Pues utilicemos las herramientas con cordura,

Kosinski, Big Data y Donald Trump


Like.jpgEl Dr. Michal Kosinski es un reconocido experto en psicometría, una rama de la psicología encragada de descubrir patrones de medida y cuantificación de variables psicológicas.

Esta rama de la psicología nace en la década de los 80 del año pasado con el desarrollo de OCEAN acrónimo en inglés que agrupa las 5 dimensiones de la personalidad que evaluan cada rasgo del ser humano: openness (disposición o capacidad de abrirse a nuevas experiencias), conscientiousness (conciencia o capacidad de perfeccionismo), extroversion (extraversión o sociabilización), agreeableness (amabilidad en el sentido de capacidad de colaborar) y neuroticism (neuroticismo o capacidad de enfadarse). A estos rasgos psicológicos se les denominó “Big Five“.

Kosinski inicia su doctorado en Cambridge sobre psicometría en el año 2008 y allí  conoce a David Stillwell, Stillwell desarrolló en el año 2007 una pequeña aplicación en una red social que entonces estaba empezando y que se llamaba Facebook, Esta aplicación que se llamaba MyPersonality ofrecía a los usuarios poder tener un estudio psicológico gratuíto solamente con responder a una serie de preguntas, muchas de ellas del cuestionario del Big Five a cambio de compartir su perfil con los investigadores.

De esta forma en pocos meses tuvieron la mayor base de datos de perfiles de Facebook asociados a los rasgos psicométricos del Big Five de sus propietarios.

y así podía acceder a sus “me gusta”.

Era la época de Facebook en la que todo estaba abierto y no había tantas restricciones de seguridad y en la, de forma inocente, todos estábamos compartiendo mucha información personal.

El proceso, de forma resumida y con unas pocas pinceladas, era el siguiente. Los investigadores, a través del test, obtenían los valores del cuestionario del BigFive y a través del perfil de Facebook del entrevistado accedían a los “me gusta” que este daba. De esta forma construyeron una gran base de datos (con millones de personas de todo el mundo) en la que podían correlacionar perfiles de personalidad con “me gusta” de Facebook.

De los resultados de esta investigación se podía extrapolar el camino contrario, es decir, si yo conozco los “me gusta” de una persona, puedo llegar a obtener, de forma inversa su perfil de personalidad.

En unos pocos años la base de datos creció de forma exponencial y para 2012 con una media de 68 “me gusta” de un usuario cualquiera se podía predecir su color de piel (con un 95 % de acierto) o su orientación sexual (88 %) incluso se podía predecir su nivel de inteligencia, religión, si era hijo de padres divorciados o  si consumía  alcohol o tabaco.

Se ha llegado a tal punto de exactitud que sabiendo 300 “me gusta” de una persona, este modelo, puede llegar a tener datos más fiable que la pareja del sujeto en cuestión.

La potencia de este modelo junto con las redes sociales de Internet hacían que el grado de conocimiento de una persona en concreto fuera tal que podía utilizarse esta información para el beneficio de la humanidad o como la herramienta de manipulación y opresión más importante desarrollada hasta ese momento.

En 2014 llegó una oferta de compra de ese modelo a la Universidad de Cambridge a través de otro profesor llamado Aleksander Kogan. La empresa interesada en adquirir MyPersonality era SCL- Strategic Communication Laboratories. Tras una disputa y separación entre Kogan y Kosinski la empresa SLC Stategic Communication ayudó en comunicación estratégica al movimiento “Leave EU” en 2015 (Brexit) y al Partido Republicano de Donal Trump en 2016 en su carrera hacia la presidenci de EE.UU.

¿Pudo una teoría psicológica que se desarrolló a través de los perfiles de personalidad, las redes sociales y esa ingenuidad inicial de compartir nuestra intimidad en redes ser el origen del Brexit o la victoria de Donald Trump?

 

Este artículo es una adptación de “Yo no construí la bomba, sólo demostré que existía“que a su vez es una traducción personal al castellano del original “Ich habe nur gezeigt, dass es die Bombe gibt”, publicado por Das Magazin. La traducción no se hizo en base al original alemán, sino a una versión inglesa ahora desaparecida, encontrada en aNtiDiTe Zine, y que ahora está disponible en VICE.