Cuando la cabeza no da para más


Domingo de guardia. Entras a trabajar a las 9 de la mañana, fresco, descansado, con la cabeza bien despejada y las pilas bien cargadas para afrontar un día duro e intenso que se presupone que son las guardias. Veinticuatro horas encerrados en la urgencia, con un único propósito: atender bien y de la forma más rápida posible. Pasan las horas. Son las dos de la tarde, llevas cinco horas trabajando duro; el momento ideal para comer. Descansa comes, estiras las piernas; pilas otra vez semicargadas. Vuelves a trabajar cinco o seis horas más. Hora de la cena; tu cabeza te empieza a avisar del cansancio. Tomás café , cenas y te relajas; y vuelves a bajar. La siguiente vez que paras son las tres de la mañana y, por no saber, no sabes ni cómo te llamas ni cómo se llama tu paciente que está delante de tí. 

No vamos a hablar de los turnos de guardia de veinticuatro horas si son abusivos o podrían mejorarse. Vamos a hablar de cómo mejorar el rendimiento en situaciones tan extremas, cuando la cabeza no da para más. 

La urgencia o la UVI pueden ser los sitios más peligroso de todo el hospital. Tienes que tomar decisiones adecuadas en pocos segundos. Al principio no está mal, tienes la cabeza fresca y las ideas claras. Pero los turnos tan largos provocan que tomes malas decisiones por cansancio. Obviando la administración de café intravenoso en perfusión, debemos de buscar soluciones que nos obliguen a tomar las decisiones más adecuadas. Una de ellas puede ser el uso de recursos bibliográficos en internet; otra, para mí más cómoda por su rapidez, es el uso de apps. 

Este uso de recursos electrónicos no tiene que ser visto como falta de conocimiento por parte del profesional sanitario, sino como un material de ayuda y soporte. Y sobre todo de seguridad. Los errores de dosificación o de pauta son uno de los errores más frecuentes que cometemos en la urgencia, más incluso que el saber prescribir un fármaco adecuadamente. ¿y si lo corrigiéramos con apps o recursos electrónicos que nos ayuden?

Las nuevas tecnologías impregnarán dentro de poco todos los ámbitos de la sanidad, desde nuestra consulta hasta la urgencia, sin olvidarnos de la planta o la asistencia extrahospitalaria. 

Facebook: un aliado peligroso


Desde aquí no vamos a descubrir nada nuevo de las utilidades de los perfiles en las redes sociales. Son una parte muy importante en nuestro día a día, tanto laboral como profesional. Permiten compartir momentos, experiencias, tanto con amigos como con pacientes. Y esto puede ser sumamente peligroso.

El profesional sanitario, como tantas veces se ha explicado en este blog y en otros más, debe estar presente en las redes sociales para divulgar información de interés a la ciudadanía, corregir errores que puedan aparecer, fomentar el debate, participar en grupos de trabajo… pero tiene un inconveniente, que es la exposición de este profesional. Y exponernos profesionalmente no es ningún problema; de hecho debemos de hacerlo. El problema es cuando exponemos nuestra vida privada a los demás ya que puede volverse en nuestra contra.

Cuando nos creamos un perfil en cualquier red social, además de poner nuestros nombres, nuestros grupos, nuestros intereses, podemos poner nuestra profesión. Y precisamente los médicos tenemos que tener cuidado al decirle al mundo que somos médicos. Si quieres dedicarte a compartir experiencias personales, vídeos de tus amigos y otro sinfín de aventuras, lo mejor es que no digas que eres médico en las redes sociales; porque si lo haces, te estás poniendo una etiqueta que en muchos casos puede volverse en nuestra contra. Cuando te identificas como médicos, los usuarios que te sigan o sean amigos tuyos, pueden ser tus pacientes en un futuro; y en ocasiones no te conviene que vean lo mismo que ven tus amigos.

Y el peligro es máximo en Facebook. Esta red social tiene la ventaja de ser la más popular de todas y ser la favorita de muchos. Además, gracias a sus actualizaciones, podemos compartir de forma rápida y sencilla material multimedia, tan útil en algunas profesiones como la nuestra; por esto y por más razones la cantidad de profesionales sanitarios en Facebook está creciendo mucho. Pero esta red social es la más lúdica por excelencia: hay pocas fiestas (por no decir ninguna) a la que vayamos y no acabe algún tipo de fotografía en esta red social, pudiendo perjudicar seriamente a nuestra reputación digital como profesionales sanitarios.

¿Solución? Hay quien pensará que no deberíamos estar en redes sociales, que debemos de hacer comunitaria desde donde siempre lo hemos hecho, desde la consulta. Muy respetable por cierto, pero desde un blog de nuevas tecnologías este consejo es casi antagónico. Nosotros proponemos algo diferente, algo digital: crear una página de Facebook con perfil profesional.

¡Guárdate las fotos de las fiestas para tus amigos! Divulga contenido sanitario de calidad desde tu página de Facebook. También desde tu consulta, por supuesto. Pero el poder de las redes es inmenso.

Ciberseguridad y medicina


Hace unas semanas ocurrió algo de lo que todo el mundo hablaba, aunque nadie entendía. El día 12 de mayo tuvo lugar un ciberataque a nivel global mediante un virus que amenazaba con borrar toda la información del dispositivo infectado si no se hacía una transferencia en bitcoins.

Es decir, un auténtico secuestro de lo más valioso en el mundo, un secuestro de la información. Este virus no sólo afectó a grandes compañías de la telecomunicación u otras grandes empresas o consultoras con información muy sensible que puede valer millones; también afectó al sistema nacional de salud británico (NHS), ocasionando múltiples fallos en los sistemas informáticos de los hospitales haciendo que éstos funcionasen mal y tuvieran que derivar a pacientes a otros centro o, simplemente, pidiendo a la población que no acudiera.

Hablamos mucho de la protección de datos, de la confidencialidad de datos médicos de los pacientes. En un mundo donde todo se guarda y se digitaliza y donde el intercambio de información es bastante fácil de realizar. La confidencialidad y el saber utilizar estos datos es un pilar básico de nuestro código deontológico. Pero la mayoría de la comunidad sanitaria es ajena a esto, a posibles ciberataques que expongan estos datos y sean de libre acceso para todos.

¿Se invierte en ciberseguridad? Creo que sí. ¿Se invierte tiempo y dinero en que los profesionales sanitarios tengan un manejo básico de qué hacer en un caso así, o cómo evitar que estas cosas ocurran? No. Parece que la ciberseguirdad, que el manejo de datos de los pacientes no va con nosotros, y nos equivocamos. Nuestro paciente ya no es sólo lo que nos cuenta, lo que hace que sintamos cuando estamos con él; también lo son sus datos, lo datos que nosotros guardamos y codificamos en nuestras historias clínicas electrónicas. Y si aparecen estos datos en la red les afecta a ellos.

Unas nociones básicas de ciberseguirdad no hacen daño a nadie. De la misma forma que aprendemos medidas de prevención para evitar contagios de virus, de bacterias, ¿por qué no aprendemos a evitar que datos sanitarios de nuestros pacientes sean vulnerados?

Hoy es Domingo de… La medicina en Star Wars


Star Wars es, en casi todos los sentidos, a lo que aspira el desarrollo de la tecnología por parte del ser humano. Naves espaciales capaces de recorrer la galaxia gracias a la velocidad de la luz, espadas y pistolas láser, la capacidad de vivir en diversos planetas, la fuerza… todo lo que todos deseamos en el futuro. ¿Quién no quiere pilotar un X-Wing?

Sin embargo, la medicina en Star Wars sorprendentemente no está muy evolucionada. También es cierto que en la saga nuestros héroes no aparecen enfermos. ¿Os imagináis a Han Solo ayudando a Luke a destruir la Estrella de la Muerte con un catarro? ¿O a Rey con una lumbalgia mientras lucha contra Kylo Ren?

Sin embargo la medicina sí que aparece en la saga en tres situaciones que vamos a explicar.

La primera tiene que ver con las heridas tras las peleas con sable láser. Hay tres situaciones de este tipo: cuando el conde Dooku le corta la mano a Anakin en el episodio II y cuando Darth Vader hiere a Luke justo antes de decir la frase más famosa del cine. Las dos situaciones se resuelven de la siguiente manera: le implantan una mano robótica. ¿De verdad? ¿Pueden hacer viajes intergalácticos pero reconstruyen manos amputadas con robots? Si es cierto que tiene su merito, pero nosotros estamos a punto de conseguir esto. Lo de las naves espaciales lo dejamos para otro momento.

Otra situación es, para mí, la más dramática, y es cuando fallece Padme. Antes de morir Padme da a luz a Luke y a Leia. Si os acordáis del episodio III Padme no fallece a causa del parto, sino porque no tiene ganas de vivir. Esto nos da pistas de que en el universo Star Wars existen depresiones galopantes que hacen que la gente muera de forma más rápida. Y todavía no han aparecido fármacos o terapias para tratarlas. Están igual que nosotros.

Y la situación más grave de tipo médico es cuando Obi-Wan consigue vencer a Anakin, casi al final del episodio III. Anakin sufre quemaduras por todo el cuerpo y por todos sus órganos; realmente es el odio lo que le mantiene vivo. Para seguir viviendo, Anakin necesita un exoesqueleto que le proteja sus heridas y pueda respirar: así es como nace Darth Vader. Esto sí que es novedoso: tratamiento de las quemaduras mediante exoesqueletos que protejan a la piel del exterior. Aunque ahora mismo la medicina abordaría este tema mediante terapias de regeneración epidérmica o incluso clonación o imprimir esta piel en impresoras 3D, los médicos de Star Wars prefieren utilizar estos exoesqueletos.

Aunque parezca que he hecho un análisis peyorativo de la medicina en Star Wars, no lo es. Curan las amputaciones y las quemaduras con exoesqueletos robóticos. Hace unos años esto era impensable, sólo posible en las películas. Pero la ficción, nuestros sueños más futuristas, se están convirtiendo en realidad.

Médicos uberizados


Hace relativamente poco leí un post que ha cambiado mi forma de ver el futuro de la Atención Primaria. En el blog del British Journal of Medicine salió publicado este artículo de un médico portugués que hablaba de su experiencia trabajando en KNOK.

Primero vamos a ver qué es KNOK. Es una empresa portuguesa que pretender uberizar a los médicos. Es una empresa que simplemente se pone en contacto con un médico para ver si puede hacer una visita a domicilio de un paciente. Funciona de la siguiente manera: el paciente se descarga esta app y muestra en un mapa los médicos y especialistas que están activos y que más cerca está de la posición del paciente. El paciente selecciona al médico que quiere y éste puede aceptar o no la consulta del paciente. Si el médico decide aceptarla, se guía al médico vía GPS al domicilio del paciente.

Además de poner en contacto a los pacientes y médicos, esta app permite que los pacientes valoren la actuación del médico, además de poder elegir el profesional sanitario que prefieran, cosa poco habitual en nuestro sistema.

Me parece que esta app es el futuro de la medicina en la Atención Primaria. Es cierto que ahora es un poco utópica, ya que los pacientes que realmente demandan la atención médica en domicilio son pacientes ancianos con poca experiencia en dispositivos multimedia como los smartphones, pero en un futuro los pacientes que demanden esta atención van a ser usuarios que hayan usado alguna vez estos dispositivos. Además son todo comodidades, tanto para el paciente como para el profesional, ya que el médico no tiene que buscar la dirección del paciente- ya viene su dirección en la app y te guía con GPS- y permite valorar la actuación médica.

Cada vez estamos más cerca de abandonar nuestros centros de salud y hospitales gracias a aplicaciones como esta. Cada vez estamos más cerca de realizar nuestro trabajo en el lugar donde lo hacíamos al principio de los tiempos de la profesión médica: en el domicilio del paciente.

Impresionar en 3D


Hace bien poco leía esta noticia de digital trends: la impresión 3D para crear una prótesis de mano para un niño de 8 años de edad.

Este avance, por muy futurista que nos parezca, es una de las futuras revoluciones en la medicina. La impresión 3D es hacer objetos en 3D a partir de un prototipo diseñado en un ordenador. Os dejo este vídeo de Tecnonauta donde nos informan sobre esta gran revolución.

https://www.youtube.com/watch?v=y5p8kzYt8Ig

La aplicación de las impresoras en medicina se llama biorreprografia y consiste en básicamente eso, la capacidad de imprimir en 3D partes de nuestro cuerpo. Actualmente, como hemos visto en la noticia anterior, ya se pueden hacer huesos o prótesis. Esto es de vital importancia ya que muchas personas con problemas en brazos o piernas pueden recuperar parcialmente la movilidad gracias a estas bioprótesis impresas. Sin embargo, el siguiente paso no es tan fácil.

La impresión de órganos en 3D puede ser la gran revolución de la medicina del futuro. La posibilidad de hacer los órganos que queramos y al ritmo que queramos elimina la problemática de las listas de esperas de los trasplantes. De hecho desaparecerían. Sin embargo esto no es nada sencillo. El problema de imprimir estos órganos no es solo el hecho de su complejidad, sino de su estructura. No es lo mismo crear una víscera hueca que una víscera sólida. Y tampoco es fácil reproducir la complejidad de los órganos.

Imaginaros por un momento que queréis imprimir un corazón. No solo hay que pensar en el diseño del propio órgano, sino también en las distintas células que posee: los miocitos, las células del sistema de conducción, las valvas, etc. Es decir, tenemos que crear un órgano con millones de células que no todas hacen lo mismo pero tienen que estar  coordinadas para poder hacer una función correcta.

¿Veis esto posible? ¿Es la impresión en 3D la solución a la falta de órganos? ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para ver esto?

Wearables, wearables por doquier… ¿de verdad sirven?


Vivimos en un mundo completamente conectado. Desde nuestro sofá de casa podemos saber a golpe de dedo lo que pasa en el mundo: los resultados de la Liga Española de Fútbol, los últimos comentarios de Trump en la campaña electoral estadounidense, lo que opina una persona de Japón sobre lo que pasa en Europa… Y esto solo a golpe de dedo. ¿Cómo no íbamos a tener conectado nuestro cuerpo en un mundo así?

Una definición de Wearable válida es la que encontramos en Espididoctor: “Wearable hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando continuamente con el usuario y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica . Es decir, son objetos que sirven para algo más aparte de llevarlos puestos. Sirven para medirnos, para controlar lo que nuestro cuerpo hace.

Uno de los wearables más famosos fueron las Google Glass. Una de las cosas que marcó el año 2014 fue la aparición de estas gafas. Había millones de personas utilizándolas para todo: desde cirujanos reconocidos que realizaban intervenciones quirúrgicas en Madrid y a la vez explicaban a alumnos de todo el mundo lo que hacían en sus cirugías hasta actores saliendo en televisión con este artilugio sin saber muy por qué.

Sin embargo, a ojos del gran público, este Wearable no llegó y ha sido sustituido por otros. Uno de los que sí que ha tenido éxito han sido las pulseras. Estas pulseras son capaces de monitorizar la actividad física, la frecuencia cardiaca… ¡Hasta las horas de sueño!! Y además son discretas y combinan con todo lo que nos pongamos. Pero además, son capaces de almacenar los datos y enviarlos a nuestro móvil. ¿Cómo no íbamos a tener los datos de nuestro cuerpo en nuestro bien más preciado?

Lo más importante en esta era de la información es eso, tener información. Y tener datos objetivables de nuestro propio cuerpo supone una gran ventaja.

El tener estos datos puede sernos útil, tanto para profesionales como para pacientes, en uno de los principales objetivos de nuestro sistema sanitario: la prevención de enfermedades cardiovasculares. El poder medir la actividad física de un paciente o sus frecuencias cardiacas o incluso sus hábitos de sueño nos da mucha información para prevenir estos eventos. Además se puede promover la realización de hábitos de vida sana a través de estos dispositivos.

¿Qué os parecen los wearables? ¿Son realmente útiles en la práctica de la salud? ¿O son realmente dispositivos para controlarnos aún más?

Hoy es domingo de…Usos de la realidad virtual


La realidad virtual abarca más que videojuegos.

La realidad virtual no sólo está presente en el campo de los videojuegos sino que también se utiliza en campos como el de las inmobiliarias, el turismo, la educación (esto ya lo vimos reflejado en un capítulo de Los Simpsons, que dejo más abajo), el espacio exterior y la medicina.

10 inventos sorprendentes relacionados con la realidad virtual


domingoOtra de las líneas de desarrollo de las grandes empresas de comunicación y desarrollo tecnológico es la realidad virtual.

Podemos hacer una inmersión en espacios tridimensionales artificiales que pueden reproducir situaciones previamente programadas.

Actualmente no solamente podemos tener una inmersión en un espacio no real a través de la visión, sino que tenemos elementos de audición y de tacto que hacen que la percepción de este mundo virtual se vaya aproximando al real.

Las aplicaciones para el ocio y para la simulación de entrenamientos (deportivos, militares) están bastante claras y se están empezando a desarrollar

¿Aplicaciones en salud?. Vemos muchas:

Se abre un mundo de nuevas posibilidades tanto en el diagnóstico, en la formación sanitaria como en el tratamiento de los pacientes.

¿Qué es Open-i?


Ope-i logoOpen-i es un nuevo servicion de la NLM (National Library of Medicine) que permite la búsqueda y recuperación de las imágenes (incluyendo tablas, gráficos e imágenes clínicas) de la literatura y colecciones de imágenes biomédicas publicadas en internet bajo código abierto o licencias Creative Commons.

Actualmente cuenta con más de 1,6 millones de imágenes procedentes de más de 580.000 artículos de PubMedCentral y 7.470 imágenes radiológicas con 3.955 informes de radiología.

Los fundamentos de esta base de datos se encuentran reflejados en el artículo “Design and Development of a Multimodal Biomedical Information Retrieval System”(1) y un informe técnico “Combining Text and Visual Features for Biomedical Information Retrieval”

Podemos realizar búsquedas por palabra clave y aplicar filtros a la búsqueda relacionados con:

  1. Tipo de artículo.
  2. Tipo de imagen: con una gran cantidad de imágenes relacionadas con la radiología (radiología simple, resonancia, escáner, PET…), fotografías y gráficos.
  3. Procedencia de la imagen.
  4. Tipo de licencia de uso.
  5. Especialidad médica.

Cada una de las imágenes tiene una licencia de uso diferente pero siempre con una utilización libre para uso no comercial. Es importante conocer los términos específicos de la licencia de uso para poder citar y enlazar correctamente a los autores de la misma.

Cada una d elas imágenes está en una ficha donde aparece la referencia bibliográfica completa del artículo que ilustra, un resumen del mismo, la imagen, el tipo de licencia de uso y botones sociales para favorecer su difusión en redes.

open-i

Existen además de imágenes una serie de vídeos que nos pueden servir para ilustrar intervenciones docentes

Se trata de una interesante experiencia de la NLM que nos ofrece una serie de recursos gráficos ilustrativos muy interesantes como herramienta docente.

 

  1. Demner-Fushman D, Antani S, Simpson M, Thoma GR. Design and Development of a Multimodal Biomedical Information Retrieval System. Journal of Computing Science and Engineering. 30 de junio de 2012;6(2):168-77.