De la e-Salud a la Salud-e


esalud-saludeDedicamos en esta bitácora numerosas entradas a la e-Salud en todos sus campos (telesalud, comunicación a través de redes sociales, herramientas para sanitarios y pacientes, apps, plataformas de trabajo colaborativo, robótica…) que nos pueden servir en el desarrollo de nuestras facetas profesionales asistencia, docente, investigadora y gestora.

Pero hemos dedicado muy poco espacio a la reflexión y a los riesgos de la tecnología sobre la salud. Hemos escrito algunas entradas pero han sido una gran minoría respecto a las que se relacionan con los aspectos positivos de las herramientas digitales.

Por ello dedicamos mucho tiempo a describir las ventajas de las herramientas tecnológicas a la salud (e-Salud) pero muy poco a las alteraciones que las tecnología o sus herramientas pueden originar sobre la salud (Salud-e)

A raíz del último programa de Jordi Évole Salvados en La Sexta me comienzan a asaltar dudas sobre lo positivo (o no ) de la irrupción de la tecnología sin control en la vida cotidiana de los seres humanos.

Acabo de regresar de Madrid en tren (vivo a 20 minutos de la estación de Atocha) y en mi vagón era la única persona, en hora punta, que no estaba mirando su teléfono móvil. Tenemos un gran aparato que nos sirve de despertador, de reproductor de música, de reproductor de vídeo, de televisor, de radio, de herramienta de comunicación (redes sociales, mensajería), de lector de correo electrónico, de terminal de juegos, de terminal de compra de cualquier producto, de consultor de cualquier duda que se nos ocurra, de libro…. y hasta podemos llamar por teléfono.

La comunicación directa entre personas y la interacción que se producía en el vagón de tren en el que viajaba era nula o tendente a cero.

Algunas entradas hemos dedicado a los riesgos de la tecnología o alguna de las herramientas que se asientan sobre ella. Por un lado hablamos de los riesgos del uso de redes sociales como herramientas de chantaje o abuso (maltrato, chantaje, sexting o mobing), de los riesgos en personas más vulnerables como los niños o adolescentes, del móvil como vector de transmisión de enfermedades infecciosas, del transhumanismo, de la intoxicación por exceso de información o infoxicación, de los riesgos de compartir nuestra privacidad en las redes sociales, de las enfermedades “i-posturales”, de la ciberadicción, de ciberdelincuencia, de suplantaciones de identidad en redes sociales e incluso de muertes por selfies.

Del gran programa de Jordi Évole me quedo con una frase del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman “El regalo más importante que puedes hacer es dar tu tiempo”.

 

¿Infoxicados?


infoxicacionEl gran valor de Internet es la capacidad que tiene para presentarnos en muy poco tiempo y con relativo poco esfuerzo gran cantidad de información de cualquier campo de conocimiento.

Además es un sistema sin restricciones de contenido (excepto lo que las plataformas quieran de alguna manera censurar o considerar como no apto para su publicación en las mismas). Esto quiere decir que se favorece la libertad en cuanto a que cualquier persona de una manera sencilla pueda subir contenidos a la propia red donde son posteriormente localizdos por otras personas que pueden estar interesadas en los mismos.

Esta es la gran maravilla y el gran defecto a la vez de Internet.

Por un lado no existen restricciones (salvo las legales) para la subida de contenidos y nos podemos expresar con cierta libertad. Por otro lado, en ciertos temas tan sensible como es el caso de la salud, cualquier contenido subido, independientemente de la fuente de origen del mismo, tiene las mismas posibilidades de triunfar.

Es más, a veces contenido de nula o dudosa consistencia científica en salud está mejor posicionado que otro cuya calidad está fuera de duda.

Por ello tenemos varios problemas:

  1. Saber buscar contenido de calidad. Ser capaz de localizar contendo y filtrarlo.
  2. Lidiar con el exceso de información.

Este exceso de información puede originarnos situaciones de estrés o disconfort ya que pueden ser cantidades inabarcables y siempre podemos tener la duda que contenido óptimo se ha quedado fuera de nuestra estrategia de búsqueda…. Pero ese es el problema de tener un sistema en el que todos podemos incorporar contenido.

¿Soluciones?.

  1. Herramientas de búsqueda donde se puedan organizar los resultados d ela misma por calidd (¿qué criterios?) en vez de por popularidad.
  2. Mejorar y afinar nuestras estrategias de búsqueda en herramientas ya existentes.
  3. Criterios para seleccionar contenido útil frente a contenido que es ese momento no nos sea de utilidad.

Os dejamos un vídeo muy interesante del año 2013  de la cuarta sesión del ciclo de debates sobre tendencias de la sociedad de la información y el conocimiento. Infoxicación: cuando la respuesta no es tecnológica, sino cultural a cargo de Javier Velilla, socio fundador de Comuniza.

Y esperemos que la red no se convierta en un acúmulo de “Basura Tóxica Espacial”

La era de la información


infoInformación, información e información es lo que demandamos. La sociedad necesita estar informada. El problema, con la llegada de Internet,  ha sido la gran cantidad de información con que se nos bombardea a través de cualquier medio digital.

Leí en algún lugar, aunque no puedo demostrar esta afirmación,  que se estima que la cantidad de información a la que accedemos en una sola semana equivale a la información que un ser humano recibía durante toda su vida antes de la invención de la imprenta (no recuerdo donde lo leí, ni quien es el autor de esta información ni siquiera cómo se había realizado esta estimación… todo ello fruto de la infoxicación a la que estoy sometido)

Existen numerosos factores que han contribuído a este exceso de información:

  1. Gran facilidad de publicar información en medios digitales: Nosotros mismos somos médicos de familia, no tenemos conocimientos informáticos a nivel profesional, y somos capaces de elaborar esta información que transmitimos a través de un medio digital. Esta información de clasifica en buscadores y se mantendrá activa en la red durante mucho tiempo. Además somos capaces de difundirla en redes sociales haciendola llegar a mucha distancia tanto en tiempo como en espacio.
  2. Accesibilidad a la información: Desde cualquier medio. Ya no solamente desde nuestros ordenadores como hace algunos años, sino a través de nuestro teléfonos, tabletas, televisores multimedia y medios tradicionales como los medios impresos (revistas, libros, periódicos) o la radio.
  3. Mayor generación de información: datos, datos y datos que podemos registrar y cuantificar. Ya no solamente a nivel social (no hay nada más que ver la revolución que han supuesto estos nuevos medios en las últimas elecciones en cualquier país) sino a nivel individual pudiendo registrar de manera continuada nuestras variables biológicas. La estadística tradicional no puede abarcar este volumen de datos y hay que acudir a nuevas técnicas que estiman tendencias a partir de grandes volumenes de datos.

De esta manera tenemos más datos (información), más accesibles y una gran facilidad de trensmitirlos.

Pero ¿esto nos hace mejores? (mejores personas o mejores ciudadanos o mejores profesionales).

¿Logramos más conocimiento por tener más información?. En principio tendríamos que decir que sí. Cuantos más datos tengamos podemos hacer una aproximación mayor y mejor a la realidad que nos rodea. Pero posiblemente este exceso de datos tenga efectos nocivos sobre el conocimiento (infoxicación).

Es cierto que cuando una tecnología nueva se extiende entre la sociedad hay una tendencia a su sobreutilización y con el paso del tiempo se llega a un uso más crítico, más racional y más sensato. Solo hay que ver que herramientas dentro del mundo Internet han tenido un auge tremendo y posteriormente ha decrecido su utilización (posiblemente alcanzando una meseta más acorde con su utilidad social). recuerdo los primeros meses de Facebook en los que estaba varias horas seguidas conectado, conversando con personas a quienes había visto pocas horas antes, compartiendo información (sin tener en cuenta privacidad ni seguridad).

Ahora Facebook para mí y mi entorno, se ha vuelto algo más impersonal donde los participantes “guardan más las formas”, se publican menos temas personales y se difunde más información general y séptica.

Y lo mismo podemos decir para el resto de redes sociales…. incluso para las que han ido desapareciendo por el camino de este ecosistema en el que solo sobreviven quienes se adpatan al medio.

Lo mismo puede pasar de forma global con Internet. Seguro que dentro de unos meses o años estas reflexiones serán reemplazadas por otras porque el uso de las herramientas cambia y se adapta a las necesidades reales que tenemos. Es posible que demos un poco la espalda a todo lo digital en una época postdigital que llegará (es solo cuestión de tiempo) o que el ser humano se integre con la tecnología y la hagamos tan cotidiana que la incluyamos como algo natural en nuestra vida.

Pero tenemos dos objetivos inmediatos:

  1. Filtrar la información: Ser capaces de discriminar la información relevante (objetiva, veraz y útil) de la irrelevante para cada uno de nosotros.
  2. Transformar la información en conocimiento: Estar informado no es no lo mismo que conocer algo… y esto a veces nos confunde.