Privacidad e intimidad en Internet


privacidad-y-seguridad-en-las-redes-sociales-un-problema-actual

Hay veces que somos muy cautos en redes sociales a la hora de decir cosas porque difundir ciertos datos que consideramos privados no nos gusta (o no nos interesa). Pero las empresas tienen mecanismos para saber muchas cosas de nosotros que no decimos… pero hacemos con nuestro teléfono movil.

En este artículo nos dedicamos a repasar información que damos sin decirla y que muchas empresas saben de nosotros ¿asustados?… pues aún no habéis empezado a leer.

Nuestro teléfono movil habla sin que nosotros hablemos. Es capaz cada vez de hacer más cosas que nos facilitan la vida, pero a cambio está ofreciendo información a empresas sobre nuestras actividades y puede que éstas actividades las queramos mantener en un plano de privacidad, pero nuestro teléfono las grita a los cuatro vientos.

Otras actividades en Internet como las búsquedas en buscadores,  la subida de fotos, el etiquetado con personas de las mismas, las compras on line o a través de tarjetas de crédito o el uso de tarjetas de fidelización de empresas están dando información muy suculenta a las mismas sobre nuestra vida cotidiana.

No se entrometen en nuestra intimidad, sino que voluntariamente la divulgamos de forma indirecta.

Pero ¿cómo ocurre ésto?. Veamos algunos ejemplos.

  1. Gelocalización: Nuestro teléfono tiene un sistema de localización donde nos posiciona en cada momento en el sitio en el que estamos. Este sistema se realzia a través de conexiones con las antenas existentes y funciona aunque el teléfono esté apagado o sin batería. Otro sistema es el de posicionamiento por GPS que es utilizado por cualquier programa o aplicación que nos muestre una ruta (mapas, juegos que precisan localización, aplicaciones que nos muestran recursos o servicios de proximidad…). ¿Qué información proporcionan?.
    1. Donde estamos en cada momento. De esta forma es muy fácicl deducir dónde vivimos y donde trabajamos y las rutas diarias que hacemos entre trabajo y domicilio.
    2. Nuestros viajes. Ya sean viajes cortos o largos, escapadas de fin de semana, viajes entre semana (por motivos laborales frecuentemente), rutas habituales dentro de la ciudad en la que residimos…
    3. La velocidad a la que nos movemos. De esta forma es fácil saber si un trayecto lo hacemos caminando o en vehículo. Además registra la velocidad (y esperemos que no lo comparta con la Guardia Civil).
  2. Viajes: Hay veces que damos esta información de manera directa ya sea en buscadores generales cuando estamos planificando un viaje o ya sea en portales o páginas de servicio de reserva de hoteles, alojamientos o vuelos (en este caso incluso con las fechas concretas del mismo). Pero otras maneras más sutiles existen para saber dónde y cuándo hemos hecho un viaje (e incluso con quien).
    Utilizamos muchos programs para compartir fotos. No solamente redes sociales (donde se puede localizar la imagen, se sabe la fecha y la hora de la subida e incluso podemos etiquetar quien o quienes están con nosotros). Además tenemos servicios gratuítos que nos permiten alojar y compartir imágenes (Google Fotos, Imágenes de iOS…). Dentro de cada imagen existe metadtos que informan: cuándo se ha tomado la imagen (día y hora) y dónde se ha realizado aunque no lo digamos en ningún momento, esa información va asociada a la fotografía que subimos. Incluso se están desarrollando sistems de reconocimiento facial (muy desarrollado y con pocos fallos en Google) que es capaz de reconocer las personas que aparecen en cada foto (es decir nuestros compañeros de viaje).
  3. Ocio cotidiano: No solamente un ocio excepcional como un viaje (ya sea corto o largo), sinpo nuestro ocio cotidiano también es conocido.
    1. Cine, teatro, conciertos y otros eventos. Si hacemos una búsqueda en buscadores ya estamos dando una pista que estamos interesados en ello. En cuanto compremos la entrada por Internet ya damos la información. Con compras repetidas pueden saber mucho acerca de nuestros gustos (tipo de película, qué dias y a qué horas vamos al cine, si somos más de cine o de teatro…).
    2. Música: Spotify, Música de iOS, Last fm…. son servicios que saben exactamente qué escuchamos y cuando lo hacemos. Al conocer nuestros grupos favoritos (los más reproducidos) nos pueden mostrar grupos similares (una buena forma de descubrir música) pero la información se la estamos dando.
    3. Series y películas: Netflix o cualquier otro servicio similar (HBO, televisión a la carta….) sabe qué tipo de series y películas vemos. De esta forma es muy fácicl sugerirmos series similares que posiblemente nos puedan gustar y además estamos dando valorción a temas concretos más populares o giros temáticos de guión. Aplicando el Big Data a estos temas y con millones de espectadores en todo el mundo las productoras conocen qué personajes son más populares o que elementos de guión van a ser más aceptados por la audiencia… de paso saben si eres más de zombies o de dramas. En Internet , YouTube (Google) conoce qué videos vemos (trailers de películas, vídeos musicales…) imaginaos la información que también le estamos dando.
  4. Compras: Evidentemente la empresa de uestra tarjeta de crédito conoce los gastos que hacemos y en qué comercios. Con el pago a través del movil es posible que nuestro teléfono también lo pueda saber. las tarjetas de fidelización relacionan nuestro ticket (compra exacta) con nosotros de esta forma saben qué perfil de consumo tenemos y qué tipo de productos preferimos. Mucha información directa de la que se puede sacar mucha más información indirecta (si estamos solteros o casados, si hay niños en casa y más o menos la edad que tienen, si hay personas mayores, si hacemos deporte, nuestro gusto en vestir, si compramos marcas blancas o no, la existencia de algún tipo de enfermedad relacionada con la alimentación o que requiera dieta especial…).
  5. Aplicaciones de nuestro terminal movil: Muchas de ellas para funcionar requieren la localización (ya sea la actual o nuestro destino) como aplicaciones de rutas de tráfico, algunos juegos que requieran localización u otros servicios. Hay aplicaciones que aportan poco sevcio pero nos solicitan acceso a cosas no necesarias para su funcionamiento como acceso a nuestro micrófono o a nuestra lista de contactos. En este caso mejor no instalarlas y eliminarlas de nuestro terminal.
  6. Asistentes virtuales: Todas las conversaciones que mantenemos con nuestros asistentes virtuales de diferentes sistemas operativos (Cortana, Siri…) son grabadas y enviadas a las empresas propietarias de los mismos. Con ello se puede obtener numerosas información de nuestras búsquedas, intereses, aficiones o necesidades.

Todos estos son datos cotidianos, algunos ofrecidos directamente por nosotros y otros que se generan de forma automática sin que los demos de forma explícita (pero en los términos y condiciones de los contratos que firmamos al utilizar un servicio se explicitan)… aunque seamos muy escrupulosos a la hora de dar información personal, mucha de ésta se da simplemente por llevar nuestro teléfono encendido .

Sobre patatas fritas, redes sociales e inteligencia. Lo que tus datos dicen de tí


TED¿Te gustan las patatas fritas rizadas? ¿Les has dado un “me gusta” en Facebook?

A través de esta charla podemos descubrir cosas sorprendentes que pueden pasar con nuestra interacción en Facebook (y otras redes sociales) de forma que terceros pueden conocer numerosos datos sobre nuestra personalidad, gustos y vida.

Cosas inimaginables que la informática Jennifer Golbeck nos explica en esta conferencia TED en la que se pone de manifiesto cómo algunas aplicaciones de la tecnología no son tan inocentes como pensamos y esboza las estrategias de cómo devolver el control de la información a sus dueños legítimos.

Jenifer GolbeckJennifer Golbeck es profesora asociada del departamento de informática en la Facultad de Estudios de Información de la Universidad de Maryland. Su trabajo se centra en cómo mejorar la forma en que las personas interactúan con otrosd y con su propia información que vierten en las redes sociales.

Autora del libro “Analizando la Web Social”, en la que se sumerge en el funcionamiento interno de las herramientas sociales de Internet que tantos millones de personas usan diariamente para comprender las implicaciones de nuestras elecciones y acciones.

Seguimos hablando de Big Data, redes sociales y el valor de la información (aparentemente inocente e intrascendente) que podemos verter en ellas.

Añadiendo valor: el smart data


La evolución de la tecnología es vertiginosa. Si bien hace poco que se conoce el concepto, aún desconocido para muchos, del big data, ya explicado aquí y en FamilyBlogger y otros millones de sitios, hoy os voy a hablar de un concepto más allá del big data: el smart data.

Para los poco entendidos en el big data, éste tiene cuatro conceptos que son su padre nuestro, las cuatro uves, que son: el volumen de datos, la velocidad con la que se toman y transfieren, la variedad de fuentes y la veracidad. Pues bien, el smart data añade una uve más: el valor de los datos. Es transformar todos los datos que nos aporta el big data en información de valor que podamos utilizar.

Realmente esto era el siguiente paso lógico en la evolución. El big data es una herramienta utilísima: recopila gran cantidad de datos y patrones y los almacena. Es básicamente lo que hace un médico en la anamnesis de un paciente cuando le pregunta por sus antecedentes personales, si es alérgico a algún fármaco, que tratamiento tiene, etc… Tenemos los datos, bien, has hecho un gran trabajo. ¿Y ahora qué? ¿Es importante para ti que un paciente que viene por un dolor abdominal le hayan intervenido hace doce años de la rodilla derecha? Tienes los datos, pero tú debes decidir qué es importante y cuál es irrelevante.

Esto es lo que pretende hacer con el smart data, decidir cuál de los datos obtenidos es o no es relevante para hacer una buena práctica, tanto médica como de cualquier ámbito.  Es hacer una lectura crítica de lo que tenemos.

Pero…

¿Puede ser esta herramienta la que extinga definitivamente a los médicos? Yo digo que no. Me niego rotundamente a creer esto. No lo va a ser porque, por mucho que piense y recopile una máquina, no tiene otras capacidades, como son la empatía, la cercanía, la relación personal entre un médico y su paciente… Pero nos va ayudar mucho. Nos va ayudar a obtener todos los datos de nuestro paciente, obtener datos de otros pacientes similares a nuestro paciente de estudios que se hayan realizado, va a cruzar esa información, vamos a tener algoritmos de cómo actuar… y, por si fuera poco, nos va a aportar información con valor. Esa es realmente la diferencia: el valor de la información que obtengamos. Porque este valor ocasiona que ofrezcamos a nuestro paciente una mejor atención.   

Escándalo en Gran Bretaña. Google y el acceso a información en salud


Una de las noticias que máa nos ha alarmado este verano es el conocimiento de que el National Health Service (NHS) británico ha firmado un convenio con Google para que tenga acceso a más de un millón y medio de historias clínicas.

91cebd99f263538a629a15b12763d983Más de un millón y medio de histtorias clínicas con datos relevantes y privados sobre hábitos de salud, enfermedades y antecedentes se han puesto a disposición de Google para que a través de sus sistemas de desarrollo de manejo de datos puedan ser capaces de prevenir complicaciones de procesos fundamentalmente hepáticos y renales.

El problema es que como no hay espacios específicos para el registro de datos sobre las enfermedades seleccionadas se han ofrecido los datos en bruto. De esta manera se ofrece muchísima más información de la que se había pactado en un primer momento.

Datos sobre consumo de sustancias, abortos, hábitos sexuales están en conocimiento de Google. Imaginamos que estos datos habrán sido anonimizados previamente y que no se podrá reconocer el origen… pero ya sabemos que con que Google tenga dos o tres datos de nosotros (sexo, edad, lugar de residencia y poco más) puede fácilmente localizarnos.

El problema de ello es que no se ha consultado a la población y se están ofreciendo datos personales a una empresa y no se sabe exactamente qué uso puede hacer de ellos.

Una reflexión personal sobre la información que ofrecemos…

solitarioMuchas veces damos innumerables datos sobre nuestra intimidad, pero lo hacemos de manera voluntaria (a veces sin ser conscientes de ello, pero voluntaria) y es la primera vez que un sistema sanitario ofrece de forma consciente datos de salud de la población a una institución empresarial que no está obligada a regirse por principios éticos de confidencialidad.

Es cierto que la Big Data y la Inteligencia Artificial no se van a poder desarrollar sin que existan cesiones  de datos, de muchos datos, de grandes e incontables cantidades de datos de salud, pero creemos que ha de existir una regulación para que toda esta información se disgregue hasta tal punto que sea imposible individualizarla.

El tráfico de información que hemos vertido en redes sociales desde hace unos años es increíble. Muchas empresas (Google, Facebook, Amazon, Apple, Twitter y desde este verano Niantic con su PokemonGo) son capaces de saber quienes somos, qué nos gusta, dónde estamos, nuestro círculo social más cercano, nuestras creencias religiosas, afinidades políticas y comportamientos sexuales…. y todo ello lo vamos dejando como un rastro en Internet con cada correo electrónico que enviamos, con cada página web que visitamos o simplemente con llevar nuestro teléfono móvil con nosotros mismos.

Pero de ahí a que terceras personas o instituciones que deben velar por la custodia y protección de nuestros datos sanitarios hagan convenios con empresas para el uso de estos datos aunque revierta en beneficios para la salud de la población) hay un tramo muy largo.

Y los estados no son nuestro aliados. No se trata de una guerra entre empresas (malas) y estados (buenos), sino que el poder de la información hace que todos luchen por poseerla.

Los estados, abanderando la seguridad de la ciudadanía, rastrean nuestros perfiles sociales, navegan por la intimidad que publicamos de manera casi impúdica en nuestras redes sociales y los servicios secretos de cualquier nación intercambian información sobre ciudadanos (a veces malos y la mayoría de las veces ciudadanos normales como tú… y como yo).

Pronto estaremos ante una frontera y se nos podrá impedir el paso porque en nuestro Twitter o nuestro Facebook hemos publicado una información determinada que en nuestro país es legal y en el otro no (desde una bandera arcoiris hasta un crucifijo).

Se nos vendió que el poder no estaba en poseer información, sino en ser capaces de compartirla como ciudadanos… y nos lo creímos. Y empezamos a abrirnos a las redes sin conocerlas y sin temor… Ahora nos hemos dado cuenta que estábamos engañados, y posiblemente ya sea tarde.

La era de la información


infoInformación, información e información es lo que demandamos. La sociedad necesita estar informada. El problema, con la llegada de Internet,  ha sido la gran cantidad de información con que se nos bombardea a través de cualquier medio digital.

Leí en algún lugar, aunque no puedo demostrar esta afirmación,  que se estima que la cantidad de información a la que accedemos en una sola semana equivale a la información que un ser humano recibía durante toda su vida antes de la invención de la imprenta (no recuerdo donde lo leí, ni quien es el autor de esta información ni siquiera cómo se había realizado esta estimación… todo ello fruto de la infoxicación a la que estoy sometido)

Existen numerosos factores que han contribuído a este exceso de información:

  1. Gran facilidad de publicar información en medios digitales: Nosotros mismos somos médicos de familia, no tenemos conocimientos informáticos a nivel profesional, y somos capaces de elaborar esta información que transmitimos a través de un medio digital. Esta información de clasifica en buscadores y se mantendrá activa en la red durante mucho tiempo. Además somos capaces de difundirla en redes sociales haciendola llegar a mucha distancia tanto en tiempo como en espacio.
  2. Accesibilidad a la información: Desde cualquier medio. Ya no solamente desde nuestros ordenadores como hace algunos años, sino a través de nuestro teléfonos, tabletas, televisores multimedia y medios tradicionales como los medios impresos (revistas, libros, periódicos) o la radio.
  3. Mayor generación de información: datos, datos y datos que podemos registrar y cuantificar. Ya no solamente a nivel social (no hay nada más que ver la revolución que han supuesto estos nuevos medios en las últimas elecciones en cualquier país) sino a nivel individual pudiendo registrar de manera continuada nuestras variables biológicas. La estadística tradicional no puede abarcar este volumen de datos y hay que acudir a nuevas técnicas que estiman tendencias a partir de grandes volumenes de datos.

De esta manera tenemos más datos (información), más accesibles y una gran facilidad de trensmitirlos.

Pero ¿esto nos hace mejores? (mejores personas o mejores ciudadanos o mejores profesionales).

¿Logramos más conocimiento por tener más información?. En principio tendríamos que decir que sí. Cuantos más datos tengamos podemos hacer una aproximación mayor y mejor a la realidad que nos rodea. Pero posiblemente este exceso de datos tenga efectos nocivos sobre el conocimiento (infoxicación).

Es cierto que cuando una tecnología nueva se extiende entre la sociedad hay una tendencia a su sobreutilización y con el paso del tiempo se llega a un uso más crítico, más racional y más sensato. Solo hay que ver que herramientas dentro del mundo Internet han tenido un auge tremendo y posteriormente ha decrecido su utilización (posiblemente alcanzando una meseta más acorde con su utilidad social). recuerdo los primeros meses de Facebook en los que estaba varias horas seguidas conectado, conversando con personas a quienes había visto pocas horas antes, compartiendo información (sin tener en cuenta privacidad ni seguridad).

Ahora Facebook para mí y mi entorno, se ha vuelto algo más impersonal donde los participantes “guardan más las formas”, se publican menos temas personales y se difunde más información general y séptica.

Y lo mismo podemos decir para el resto de redes sociales…. incluso para las que han ido desapareciendo por el camino de este ecosistema en el que solo sobreviven quienes se adpatan al medio.

Lo mismo puede pasar de forma global con Internet. Seguro que dentro de unos meses o años estas reflexiones serán reemplazadas por otras porque el uso de las herramientas cambia y se adapta a las necesidades reales que tenemos. Es posible que demos un poco la espalda a todo lo digital en una época postdigital que llegará (es solo cuestión de tiempo) o que el ser humano se integre con la tecnología y la hagamos tan cotidiana que la incluyamos como algo natural en nuestra vida.

Pero tenemos dos objetivos inmediatos:

  1. Filtrar la información: Ser capaces de discriminar la información relevante (objetiva, veraz y útil) de la irrelevante para cada uno de nosotros.
  2. Transformar la información en conocimiento: Estar informado no es no lo mismo que conocer algo… y esto a veces nos confunde.

 

¿Sabes qué es el Li-Fi?


lifi logo image
lifi logo image

Desde hace años se están desarrollando tecnologías de transmisión de datos inalámbricas que complementen las actuales WiFi. Estas nuevas tecnología tienen como meta ser, al menos, tan eficientes como las actuales (tanto en el consumo, velocidad de transmisión y coste de instalación) ya que en un futuro con numerosos terminales y objetos conectados a la red (en lo que se ha denominado el internet de las cosas) será necesaria una conexión rápida, barata, potente, sostenible y sin fronteras.

¿Una utopía?… La verdad es que se llevan años investigando sobre el LiFi (Light Fidelity) ola capacidad de transmisión de datos a través de haces de luz LED que se ha desarrollado en la Universidad de Edimburgo, en Escocia y que está pasando la frontera de su comprobación en laboratorio a su utilidad en el mundo real.

Esta tecnología se desarrolló entre los años 2011 y 2012 y en este último se fundó el LiFi Consortium con los siguientes objetivos:

  • Promover las comunicaciones inalámbricas ópticas hasta el rango de multi-gigabit en todas sus implementaciones.
  • Informar a las empresas de los recursos disponibles para ayudarles a alcanzar sus metas de productos o de inversión potenciales;
  • Crear soluciones integrales en previsión de las necesidades del cliente.
  • Coordinar con los grupos de normalización y otras organizaciones para ofrecer a los clientes apoyo técnico y de marketing.

Finalmente el objetivo sería transmitir datos a la mayor velocidad posible en la mayor distancia posible y con el menor costo posible.

No se trata de sustituir, sino de complementar el WiFi para aumentar el número de dispositivos conectados a redes en conexiones más eficientes y complementarias.

Durente este año 2015 se ha pasado de los ensayos en laboratorio y en condiciones ideales a sus pruebas en condiciones reales en oficinas y entornos industriales en la ciudad de Tallinn en  Estonia, y han conseguido transmitir datos a velocidades de un gigabyte por segundo.

Esto es cien veces superior a las velocidades medias del WiFi, pero aun muy inferior a los 224 gigas que se han conseguido alcanzar en las pruebas de laboratorio.

Aunque la transmisión por LiFi es más rápida y eficiente es cierto que tiene algunas limitaciones como el caso que necesita visión directa, es decir que exista una línea recta real sin obstáculos entre la fuente luminosa y el receptor. Es decir, que no puede atravesar paredes.

 

 

Los 8 datos de la farmacia 2.0


Bajo este título hemos descubierto una interesante infografía que recoge datos de fuentes nacionales e internacionales del año 2014 y que nos muestra datos a tener en cuenta por la nueva farmacia 2.0.

¿Donde lo hemos visto? en Observatorio de la Cartera de Servicios desde la Oficina de Farmacia publicada en julio de 2015.

8 datos de la farmacia 2

TED. Talithia Williams: Se el dueño de los datos de tu cuerpo


TED3La Dra. Talithia Williams es profesora asociado de matemáticas en el Harvey Mudd College. Ha participado en investigaciones ty trabajado en instituciones estadounidenses tan importantes como el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), o la NASA.

Esta matemática se encarga del desarrollo de modelos estadísticos que hacen hincapié en la estructura espacial y temporal de los datos con aplicaciones ambientales. Ha sido premiada por el desarrollo de un modelo utilizado para predecir la tasa de cirugía de catarata para los países en desarrollo de África.



BigBang Data: Somos Arte


En BigBang Data hemos encontrado arte. Arte para reflexionar, arte a partir de datos, a partir de nuestros datos, de las representaciones de nuestras vidas, de nuestras actividades o de nosotros mismos a partir de datos que ofrecemos y mostramos en Internet.

24 HRs in photos | Erik Kessels

La instalación está formada por un mar de fotografías impresas que corresponden a las imágenes subidas a Flickr en un periodo de 24 horas. Más de un millón de imágenes impresas y almacenadas para que podamos hacernos una idea de los que supone este volumen de información diaria que compartirmos.

24hrsinphotos

Hello World! | Christopher Baker

Christopher Baker es un artista cuya obra explora la diversas redes sociales, tecnológicas e ideológicas presentes en el paisaje urbano contemporáneo, generando situaciones que revelan las relaciones dentro de esas redes. Cristopher P. Baker presenta un collage formado por miles de videodiarios hallados online, en cada uno de los cuales aparece una persona hablando desde su entorno doméstico. Baker invita a meditar sobre la supuesta visibilidad que Internet como espacio de participación, y sobre cómo esta voluntad de hacer de las redes un espacio de democratización fracasa ante el exceso de voces y la incapacidad de atenderlas individualmente.

World Processor | Ingo Günther

World Processor es un proyecto iniciado en 1988 que consiste en una serie de globos terráqueos que reflejan gráficamente más de 300 temas, con información válida en el momento de su creación. La serie comprende más de 1.000 piezas –algunas se han roto–, en las que el globo terráqueo aparece como medio para el arte y el periodismo al mostrar, mediante la representación en el mapa, datos sobre temas políticos, económicos, geográficos, sociales, históricos, medioambientales y tecnológicos, entre otros.

Vida sexual de una parella estable | Jaime Serra

Esta imagen representa la vida sexual que el autor y su mujer han mantenido durante el año 2010. La pareja tipificó las prácticas sexuales que mantienen habitualmente y anotaron en un calendario los días en que mantenían relaciones y el tipo según su propia clasificación. Para llevar a cabo la representación formal se trazó una línea negra para cada día del año, dividiendo cada una de las 365 líneas en 7 líneas más finas que representarían cada una de las prácticas mediante el uso de un color diferente.

jaime-serra-vida-sexual-pareja_01-770x380

BigBang Data. Somos datos


Nuestra vida es algo más que datos… o ¿eso es lo que queremos creer?. Básicamente todas nuestras funciones, actividades, creeencias, pensamientos se pueden almacenar en datos.

Hasta nuestro ADN, que es la esencia de nosotros mismos, puede reducirse a datos.

Movimientos sociales, opciones políticas, distribución euitatitiva de recursos… pueden reducirse a datos… ¿o no?

Actualmente los datos siguen rutas alrededor del mundo.

IMG_6783_2

IMG_6785_2

y los almacenamos ya sea en una nube o en dispositivos físicos desde las tarjetas perforadas de los años 50 hasta las lleves USB actuales que han ido disminuyendo su tamaño y aumentando en capacidad de almacenaje de datos.

Pero… ¿de verdad somos datos?. Datos que extraen de nosotros o datos sociales que nosotros ofrecemos de forma voluntaria.

Posiblemente estemos en esa primera fase de enamoramiento con la red en la que nos fiamos sin condiciones, confiamos de manera ciega y nos ofrecemos a la pasión. Esperamos una fase de amor maduro, más pausado, donde podamos seguir disfrutando pero de una manera diferente, más adulta, más sensata, más coherente. ¿Qué pasará con esa cantidad de datos?. ¿Los iremos ofreciendo de una manera tan ciega?.

Hasta hace una década, la gran mayoría de los datos producidos en el mundo eran resultado de procesos científicos, industriales y administrativos. Pero la explosión de las tecnologías móviles y la popularización de los servicios sociales de la Web 2.0 han cambiado esto de manera radical: hoy en día el principal agente de la explosión de datos es la actividad cotidiana de millones de ciudadanos.

Ya sea realizando búsquedas en Google, subiendo vídeos a Youtube, actualizando Twitter o aceptando solicitudes en Facebook, nuestras acciones producen huellas digitales en las que quedan capturados nuestros deseos, miedos y esperanzas.

Por este motivo, actualmente se están utilizando técnicas como el análisis de sentimientos (sentiment analysis) para intentar determinar nuestras preferencias colectivas a la hora de comprar un producto u opinar sobre una decisión política.

Gemma Galdon es profesora de Seguridad, Tecnología y Sociedad en la Universidad de Barcelona y Directora de Investigación en Eticas Research and Consulting; y sus estudios y artículos sobre la seguridad y la privacidad en Internet alertan sobre la necesidad de regulación, sin en objetivo de alarmar. Al fin y al cabo, la conectividad es algo con lo que deberemos convivir.

Sin embargo factores como la seguridad, el control social preventivo y el marketing, planean sobre el derecho de privacidad de la sociedad como buitres sobre la carroña, esperando que ésta, la sociedad, no se revele contra un intrusismo que ahora carece de regulación. Vender nuestro derecho a la privacidad a cambio de una falsa seguridad sería un error. El detonante para que la convivencia entre la tecnología y la sociedad fuera imposible.

Seguramente no nos preocupa demasiado. En definitiva, pensamos que no tenemos nada que esconder, pero el rastro, la huella que vamos dejando en Internet y en las Redes Sociales, es más preciada que el oro para las multinacionales y los sectores de poder.

La protección de datos es una asignatura pendiente en la que la Unión Europea ha puesto ya sus miras, aunque según la experta Gemma Galdon y analizando datos de España, el 70% de las administraciones incumple las normas de la protección de datos, la mayoría de las veces por ignorancia.