Plagios, cuando el copia y pega duele


baskets-2028298_960_720La definición de plagio de la Real Academia de la Lengua es «copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias».

En España existe legislación relacionada con el plagio en la Ley de Propiedad Intelectual (derechos del autor de la obra), Ley Orgánica 2/1984 de 26 de marzo (reguladora del derecho de rectificación) y Ley Orgánica 10/1995 de 23 de Noviembre del Código Penal (acciones penales contra el plagio).

Los plagios afectan a todos los campos de la creación ya sea en el campo de las artes (pintura, escultura, música, literatura) y de la ciencia (artículos científicos, libros, blogs) y además de ser delito tiene implicaciones éticas en el mundo académico tanto para los docentes como para los alumnos estando recogidos en los estatutos de tods las universidades la sanción para el plagiador y los derechos del plagiado.

Además de las repercusiones legales estamos infringiendo un daño personal al plagiado ya que su esfuerzo (en crear, investigar, escribir) es convertido en un acto mecánico incluso a veces sin reconocimiento explícito de la autoría.

No tenemos que confundir el plagio con las referencias. Quienes nos movemos en un ámbito de ciencia sabemos que cada una de nuestras afirmaciones debería estar basadas o apoyadas en argumentos probados previamente conocidos, y como reconocimiento de esta información, citmos la fuente en la que nos basamos para hacer la afirmación referida.

Con la aparición de Internet hay una mayor presión sobre la creación de contenidos que por un lado tienen que ser con una frecuencia determinada (sobre todo si la herramienta de difusión es profesional y con una periodicidad concreta) y de mayor calidad para competir con el resto de información publicada similar a la nuestra.

En bitácoras como la nuestra, donde nos hemos puesto un reto de publicación diaria, tienemo serios problemas en cuanto a la elección de contenidos. Aunque nuestro tema es de gran amplitud, llega un momento en el que después de unos años se nos acaban las ideas y tenemos que leer, navegar, investigar en otros recursos similares al nuestro e intentar buscar esa inspiración.

Hay veces que escribimos reflesiones personales (no plagio), artículos descriptivos de herramientas (con muchos datos técnicos repetidos de las características de la herramienta) y otras veces nuestra inspiración viene a partir de otros artículos. Para evitar un plagio involuntario:

  1. Intentamos no basarnos en un solo artículo, sino en varios y sobre todo si aparecen ideas diferentes o contrapuestas.
  2. Intentamos extraer una experiencia con una herramienta determinada en un ámbito no sanitarios y preguntarnos su posible aplicación a la salud.
  3. Intentamos, a partir de una idea (o ideas) ajena, elaborar una reflexión o aplicación ya sea personal o a nuestro ámbito de trabajo.

Hemos plagiado. Sí, en un pasado, en los inicios del blog, con la inexperiencia cuando no sabíamos qué ni cómo escribir las cosas y creemos que ahora no lo estamos haciendo… aunque somos conscientes que la inspiración en otros tiene un límite como nos muestra Ana Mata en su artículo “Las Anécdotas Más Divertidas de Plagio de Contenidos“. Por ello nosotros siempre intentamos:

  1. Citar al autor.
  2. Enlazar su nombre a su perfil social más profesional (cuenta de Twitter o LinkedIn).
  3. Citar el título del artículo o referencia y enlazamos este título a la URL donde ha sido publicado.

Con el plagio tenemos dos consecuencias negativas:

  1. Los motores de búsqueda (Google) que cuentas muy rápido, sin confundirse, y relacionando unos datos con otros, son capaces de detectar textos con una coincidencia muy alta penalizando al que se ha publicado en último lugar,
  2. Además de la penalización referente a nuestra posición en el buscador existe pobilidad de que aparezca en la búsqueda que nuestro contenido es sospechos de plagio.
  3. Siempr habrá alguien que se dará cuenta, que lo difundirá y por lo tanto. nuestra credibilidad se verá mermada.

Y ¿por qué ahora hablando del plagio?.

Además de ser un tema del que no habíamos tratado en profundidad  (hace unos años hubo una o dos entradas), creemos que describir las herramientas para detectar el plagio (nos sirven para valorar un trabajo como orignal e incluso para ver si la inspiración de nuestro trabajo en otras fuentes… se ha aproximado tanto que estamos en el límite de lo legal y ético) pueden ser ayuda a nuestros lectores.

Quienes estéis en entornos universitarios y en profesiones relacionadas con el periodismo disfrutaréis de herramientas profesionales, pero quienes no somos profesionales de la escritura, publicación ni creación tenemos algunas curiosas herramientas (gratuitas) que nos pueden ser de ayuda.

Plgio