Congreso SEHER #SEHER2018


La Sociedad Nacional de Heridas (SEHER) ha realizado su congreso nacional 2018 en Madrid. Se trata de un congreso multidisciplinar de profesionales médicos y enfermeros que trata sobre heridas. Nos han invitado a la mesa “Profesionales de la salud y redes sociales” que se celebró el viernes día 23 de febrero.

Cuando Nuria de Argila contactó conmigo a finales del año pasado para participar en una mesa en un congreso de heridas me extrañó. No porque fuese Nuria, sino porque la temática del congreso no era la más relacionada (en un principio) con la tecnología.

Me puse manos a la obra y miré la mesa de redes sociales del congreso del año anterior. Sorpresa. Varios de mis referentes en redes participaron: Miguel Angel Máñez, Chema Cepeda, David Pérez y Celia Marín.

Abordaron temas como la organización de las organizaciones sanitarias en el entorno digital, los nuevos entornos de aprendizaje, las apps o el paciente del siglo XXI.

Cuando me enteré de mis compañeras de mesa este año la presión aumentó. Por un lado otras de las referentes de la enfermería digital a quien no conocía aún en persona, Maria Teresa Pérez (@DUEdevocacion) iba a participar. Por otro lado periodista en salud, Directora de Comunicación de VOST España, con quien tengo relación directa a través de #saludsinbulos, Maria Luisa Moreo  (@MariaLuisaMoreo) iba a formar también parte de la mesa. Presión en aumento.

Quedaba elegir un tema interesante y ponerse manos a la obra.

Por aquel entonces estaba releyendo el libro “Alfabetización en salud: de la información a la acción” de Basaogoiti en el que colaboré con un capítulo relacionado con la comunicación médico paciente en entornos digitales y quise hacer algo parecido y actualizado.

Desde su publicación en 2014 habían cambiado los entornos digitales y la comunicación sanitaria ha tenido nuevos actores: las máquinas. Los “wearables” se han popularizado y los chatbots y la inteligencia artificial van a jugar un papel importante también en salud.

Pues… manos a la obra. Ha hacer una presentación y todo el trabajo previo a la misma.

Llegó el día. Me encontré con Teresa (abrazo pleno y ganas mutuas en desvirtualizarnos) y con Maria Luisa (conversación interesante sobre bulos en salud).

SEHER2018

La mesa estuvo muy bien. Teresa nos habló de las Nuevas herramientas de aprendizaje en salud con una pasión personal desbordante y que supo contagiar a los asistentes su entusiasmo por las redes y la conexión entre personas.

Maria Luisa de los bulos en salud haciendo, desde su visión de periodista y gestora de crisis en redes sociales, un repaso tanto por los principales bulos (naranjas contagiadas con virus VIH, cremas que dan cáncer) como por las pseudoterapias y algunas crisis en salud originadas en nuestro país sobre todo la del virus del Ébola.

Os dejo mi presentación:

En lo personal (los congresos tienen una parte social importante):

  • La pasión arrolladora de Teresa.
  • La profesionalidad y simpatía de Maria Luisa.
  • El cariño de Nuria.
  • La valentía de un congreso en mantener una mesa de tecnología en un día principal, una hora de gran posibilidad de asistencia, un salón lleno y un interés por parte de los asistentes muy importante.

Mesa SEHER18

Y en redes sociales:

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Nuevas estadísticas de Twitter


Twitter cambia. La comunidad la hacemos nosotros y podremos convertirla un nido de haters o un oasis para compartir, pero la herramienta también cambia no solamente en la manera en la que podemos transmitir la información, sino en la información de nuestra actividad que nos genera la plataforma. En esta entrada revisaremos las nuevas opciones de estadísticas que nos ofrece Twitter de forma gratuita.

Quienes seguís este blog sabéis mi debilidad por Twitter como red social (para mí) fundamental en la difusión de conocimiento. Es cierto que la conversación se está tornando demasiado brusca, que se difunde contenido sin verificar (a veces de forma intenciandamente falsa), que es un paraíso para los “haters” anónimos… También es cierto que estoy haciendo mis “pinitos” en Mastodon (clara opción a Twitter).

Durante los últimos años hemos visto cómo las funcionalidades de esta red están cambando (a veces sin saber muy bien hacia donde). La posibilidad de transmitir en directo, la ampliación del número de caracteres en cada tuit (a veces parecen post cortos), el auge de los gif animados en esta red… nos generaban sentimientos contradictorios con una especie de pérdida de una esencia inicial y el acercamiento a otras redes sociales ya establecidas. De esta menra algunas modificaciones nos recordaban a Facebook, otras a Instagram, otras a nada en concreto.

Además de un aumento de las funcionalidades en los últimos meses hemos visto como la posibilidad de acceso a estadísticas de nuestros mensajes era accesible a partir de nuestra cuenta de Twitter en la web. Actualmente disponemos de un montón de información sobre nuestra actividad y el impacto generado por la misma que antes debámos analizr con otros programas (muchos de ellos de pago) y que ahora nos lo proporciona el propio Twitter.

Desde la página principal de nuestra cuenta de Twitter podemos entrar a ver la “Actividad de nuestros Tweets”

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Una vez que hemos accedido a la página de estádisticas disponemos de un menú superor donde podemos acceder a información sobre nuestros:

2.pngTweets.

Nos ofrece gráficas de las impresiones de nuestros mensajes y el número de mensajes emitidos por días en un periodo de un mes o una semana o generar una fecha de inicio y otra de fin con intervalos que deseemos. Se nos ofrece un listado de cada uno de los mensajes emitidos donde vemos el número de impresiones, de interacciones y la tas de interacción de cada uno de ellos, nos permite exportar datos en un fichero csv con el que podemos posteriormente actuar y por último, en el margen de la página obtenemos gráficas sobre la tasa de interacción, el número de clics en el enlace, el número de RTs, “me gusta” y respuestas.

Twitter2Audiencia.

Nos ofrece información de nuestra audiencia (seguidores, audiencia orgánica o totalidad de usuarios de Twitter) y nos ofrece numerosos datos de interés sobre la misma como datos demográficos, tipo de interés o estilo de vida y la huella digital que dejan.

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Respecto a los datos demográficos nos indica género de nuestra audiencia, idioma principal, tramos de edad, país y región.

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Sobre el estilo de vida de nuestra audiencia nos dice el tipo de interés (temas sobre los que tuitean) y los géneros televisivos.

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Sobre su huella movil nos cuenta el operador y el tipo de dispositivo.

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Reflexiones:

  1. La cantidad de información que generamos a través de metadatos simplemente por emitir contenido (aunque sea absolutamente banal) es inmensa.
  2. Estos datos nos definen y caracterizan como audiencia potencial para ser objeto de campañas de muy diversa índole.
  3. Evidentemente todo este acceso de datos gratuíto que para un particular puede ser una manera de conocer a su audiencia, para una empresa o marca es una forma de segmentar su mercado y establecer campañas de venta dirigidas y no podemos saber los datos derivados que se pueden sacar a partir de una explotación de BigData con millones de mensajes generados en muy poco tiempo.
  4. Toda esta información nos la ofrece Twitter junto con una posibilidad (evidentemente de pago) para promocionar nuestros Tweets de manera segmentada.

Vuelve a ser un negocio redondo a partir de toda la información que generamos y difundimos en nuestras cuentas donde seguimos siendo la mercancía y nunca el cliente

Acceso abierto (Open Acces): nuevas formas de difundir ciencia por una tercera vía


El Acceso abierto (Open access  en inglés) es la posibilidad de adquirir u obtener de forma inmediata y sin requerimientos de registro, suscripción o pago material digital educativo, académico o científico. Principalmente artículos de investigación científica de revistas especializadas y arbitradas mediante el sistema de revisión por pares o peer review. (Wikipedia)

A través de este tipo de acceso se favorece la difusión de la investigación a más alto nivel de forma que no existen restricciones para que el conocimiento se difunda entre todos los profesionales e investigadores interesdos en un tema.

De esta forma se favorece que la literatura científica se encuentre disponible en internet y accesible sin barreras, eliminando procesos de suscripción y diferencias de posibilidad de acceso por motivos económicos. Además se elimina el concepto clásico de derechos de distribución de manera que la mayoría de las barreras de uso de este material desaparecen manteniéndose el hecho de reconocimiento de la autoría del original.

Aunque se inició esta corriente en el ámbito científico y académico se ha extendido a muchos otros campos del saber ya que actualmente existen en Internet numerosas bases de datos, software, elementos multimedia y libros cuyo acceso está restringido.

open_access_grafik2016Eliminar barreras de diferentes tipos (legales, económicas o de acceso) permite que el contenido sea más difundido, que los autores tengan más impacto y que el beneficio de la investigación llegue a la sociedad.

Tener la disponibilidad de acceso de forma gratuita de literatura en Internet de manera que cualquier usuario pueda leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de estos artículos, reutilizarlos como datos para generar software o utilizarlos para cualquier otro propósito legal, sin barreras financieras, legales o técnicas distintas de las fundamentales a la propia conexión a Internet es el objetivo último de este movimiento.

La única limitación ha de ser otorgar a los autores el control último de su trabajo y reconocerlos como tal en cualquier obra derivada de la obra original citando su trabajo y enlazándolo a la fuente original.

Durante los años 2002 y 2003 se establecen reuniones en Budapest (2002), Bethesda (2003) y Berlin (2003) donde se establecen las bases y las normas del acceso abierto.

Tradicionalmente existen dos vías de acceso.

  1.  Acceso verde (autoarchivo): Los autores del original almacenan o archivan el contenido de su trabajo en un servidor (normalmente el de la institución donde realizan el mismo) con acceso abierto a otros investigadores. La limitación de esta vía es que aún el trabajo no ha sido revisado por pares. Aunque en investigación clínica este hecho es una limitación, en otras disciplinas (programación de software) el tener acceso a este archivo en bruto permite el aprovechamiento del mismo y la construcción de nuevas utilidades de programación a partir del contenido compartido.
  2. Acceso oro (revistas de acceso abierto). Por el momento es el máximo exponente de acceso abierto para la difusión de artículos científicos. Los autores remiten el manuscrito y éste es revisado por pares previo a su publicación. Los editores (editores tradicionales que están variando el modelo de negocio hacia modelos abiertos) o editores que han nacido como modelos abiertos como Public Library of Science (PLOS) o BioMed Central se encargan de establecer la revisión y difundir el trabajo a través de sus plataformas y redes sociales (en abierto). El coste de todo el proceso es sostenido por los autores (normalmente sufragado a través de becas o ayudas a la investigación con capítulos presupuestarios específicos).

Se está iniciando una tercera vía denominada acceso diamante que supondría una mezcla de las dos.

Los autores suben el original a una base de datos abierta (vía verde) y existirían una serie de revisores voluntarios que a través de un trabajo voluntario acreditarían la validez de la investigación actuando como revisores (vía dorada).

De esta forma el modelo diamante emula la forma de generar contenido de Wikipedia con la que hemos empezdo el artículo en la definición de código abierto. En Wikipedia cualquiera podemos editar cada uno de los wikis que corresponden a las entradas de los artículos, bien modificando los contenidos o generando contenidos o entradas nuevas. La propia comunidad actúa como revisor de forma gratuita y se amplían, corrigen,, modifican o aceptan nuevas aportaciones.

Esta vía diamante tendría las siguientes ventajas:

  1. Sería la propia comunidad científica quien tendría la capacidad de generar, revisar y difundir el producto de la investigación.
  2. Se tendría acceso en un mismo reservorio institucional el trabajo sin revisar y revisado.
  3. Se obvian intermediarios que suponen un coste adicional en la investigación.
  4. El acceso se amntiene abierto y libre de cargo económico tanto para los lectores como para los autores.

Como inconvenientes vemos:

  1. El trabajo del revisor es voluntario y debería estar planificado y estructurado por la institución científica o académica que lo alberga o solicitar revisón a terceros.
  2. La propia voluntariedad del trabajo podría generar sesgos en la propia revisón.

Apps de salud y mayores: ¿un reto pendiente?


Las aplicaciones para terminales móviles se han convertido en una herramienta sanitaria. Muchos profesionales sanitarios las utilizamos de forma cotidiana y las recomendamos a algunos pacientes. En nuestro medio la mayoría de la población a la que atendemos dispone de un teléfono inteligente y las podríamos recomendar, pero ¿qué pasa con nuestros mayores?, ¿presuponemos acaso que no las van a saber utilizar?, ¿estánn diseñadas para este grupo de población que además tiene una mayor incidencia de procesos crónicos?

 

A finales de enero se ha publicado el interesante artículo Prevalence of Health App Use Among Older Adults in Germany: National Survey en la revista mHealth JMIR.

El objetivo de este estudio fue investigar la prevalencia del uso de aplicaciones sanitarias y los factores demográficos relacionados, así como el estado de salud entre los adultos mayores en Alemania a través de una encuesta autoadministrada que remitían a los sujetos a través de correo postal.

La encuesta era larga (duración de cumplimentación de unos 45 minutos) en la que se exploraban diferentes aspectos de los participantes como: caracterización de los participantes, medida de la afabetización informática, medida del estado de salud, investigación del uso de aplicaciones generales y medida de la aceptación de aplicaciones en salud.

El trabajo de campo se realizó en verano de 2016 y se enviaron 5000 encuestas en correo postal a adultos residentes en Alemania mayores de 60 años. Se descartó el uso de una encuesta a través de Internet para evitar un sesgo de participación de usuarios más avanzados en el uso de herramientas digitales.

De las 5000 encuestas remitidas solo contestaron 576 sujetos (tasa de participación 11,56%) aunque se desconoce el número total de personas que contestaron parcial o totalmente la encuesta y no la remitieron.

La edad promedio fue 69,17 años . De los 576 participantes, 280 (48.7%) eran mujeres. Un total de 286 de 576 participantes (49.6%) usan un teléfono inteligente y 132 de estos 286 usuarios de teléfonos inteligentes (46.2%) también usan una tableta. Solo 33 de los 576 participantes (5.7%) usan una tableta sin un teléfono inteligente adicional.

Según la afirmación de los participantes con respecto al uso general o de la aplicación, se dividieron en tres grupos de usuarios: usuarios de aplicaciones de salud (n = 95), usuarios de aplicaciones generales (n = 216) y no usuarios de aplicaciones (n = 265).

Los usuarios de los tres grupos informaron al menos una enfermedad crónica por participante sin encontrarse diferencias significativas entre los tres grupos respecto a esta variable. Todos los grupos mencionaron la hipertensión con mayor frecuencia. El dolor de espalda, la artrosis y la diabetes también se mencionaron con frecuencia como enfermedades crónicas dentro de los tres grupos.

Respecto al número de aplicaciones generales instaladas en sus teléfonos. Los dos grupos (usuarios de aplicaciones de salud y usuarios de aplicaciones generales) tiene instaladas “hasta diez” aplicaciones tanto para usuarios de aplicaciones de salud (37%, 35/95) como para usuarios de aplicaciones generales (60%, 129/216).

Además, se preguntó a los participantes con qué frecuencia usan aplicaciones generales. La respuesta más frecuente dentro del grupo de usuarios de aplicaciones de salud fue “diaria” (73%, 69/95), la misma que para el grupo de usuarios de aplicaciones generales (49%, 106/216).

En relación con la aceptación de las aplicaciones de salud la razón más frecuentemente mencionada para el rechazo de las mismas en ambos grupos es la falta de confianza, seguida de preocupaciones sobre la privacidad de los datos y el temor a un diagnóstico erróneo.

Se han realizado estudios similares con diferentes tramos de edad poblacional sobre todo en Estados Unidos y en Hong Kong con diferentes resultados en cuanto al uso de aplicaciones en personas de edad más avanzada. En los Estados Unidos, el 19% de los propietarios de teléfonos inteligentes ya habían utilizado al menos una aplicación de salud en 2012 [ 1]. Sin embargo, el estudio no midió el nivel de uso entre los adultos mayores dentro de la muestra. Un estudio más reciente reveló una tasa de uso en 2015 de más del 50% en una muestra de adultos jóvenes y mayores en los Estados Unidos [2]. Un estudio diferente en Hong Kong identificó una tasa de uso de alrededor del 20% entre esta población en 2016 [3]. Las aplicaciones de salud mencionadas con más frecuencia en todos estos estudios estuvieron relacionadas con el ejercicio. Sin embargo, queda la pregunta de si los adultos mayores están dispuestos a integrar estos productos de cuidado de la salud basados ​​en la tecnología de la comunicación en sus vidas cotidianas. Para ellos, esto significa que tendrían que adaptarse a la nueva tecnología, especialmente porque son “inmigrantes digitales” que podrían no interactuar con teléfonos inteligentes y productos relacionados [4].

Aunque los estudios se han realizado con aplicaciones para teléfonos inteligentes (apps) no hay que olvidar que la tecnología va en desarrollo y que se están desarrollando otras herramientas de comunicción con aplicación sanitaria como los chatbots que pueden tener en un futuro próximo gran relevancia en el mantenimiento de la salud. Es cierto que estas herramientas son similares a sistemas de conversación que posiblemente sean más habitualmente usados por personas mayores ( tipo whatsapp o similares). Tampoco hay que olvidar otras herramientas con un presente y futuro significativo como pueden ser los wearables aunque el funcionamiento de ellas es más transparente para el usuario.

Nos parece muy interesante este artículo y otros referidos en la bibliografía, por la importancia concedida a los mayores (con más prevalencia de enferemedades crónicas) y su relación con la tecnología.

Queda al final la pregunta… ¿estamos considerando esta variable (edad) en cuanto a la facilidad de uso de herramientas digitales?

 

  1.  Fox S, Duggan M. Pewinternet. 2012. Mobile health 2012
  2. Krebs P, Duncan DT. Health app use among US mobile phone owners: a national survey. JMIR Mhealth Uhealth 2015;3(4):e101
  3. Shen C, Wang MP, Chu JT, Wan A, Viswanath K, Chan SS, et al. Health app possession among smartphone or tablet owners in Hong Kong: population-based survey. JMIR Mhealth Uhealth 2017 Jun 05;5(6):e77
  4. Prensky M. Digital Natives, Digital Immigrants Part 1. On the Horizon 2001 Sep;9(5):1-6.