Las 10 cosas que aún tienen que aprender los nativos digitales

Aunque los términos nativo digital e inmigrante digital ya no están tan de moda es cierto que ya han empezdo a madurar las primeras generciones que han nacido y se han educado con herramientas digitales en su entorno más inmediato. Esto ha podido modificar ciertos aspectos de la percepción de nuestro entorno próximo, pero se han podido perder otras visiones por el camino.

 

Fue viral en vídeo de cómo una niña pasaba los dedos por una ilustración de una revista en papel y su frustración al ver que la imagen no cambiaba tal y como ella esperaba. Porque el papel de la revista no se comporta como la pantalla de una tableta digital.

Este es un ejemplo bastante representativo de lo que significa la irrupción de las herramientas digitales con su inmediatez.

No podemos compara con los mismos criterios dos generaciones, y siempre va a existir un vacío generacional importante que evidentemente se expresa más en los hechos diferenciales (muchos de ellos relacinados con los adelantos tecnológicos) y las necesidades que éstos nos pueden llegar a generar.

De esta manera hay personas ancianas que llegan a parender a manejar herramientas digitales complejas si obtienen un beneficio importante de las mismas. Por ejemplo hay ancianos capaces de manejar a la perfección programas de videoconferencia si es la única manera de estar en contacto con familiares que se encuentran a distancias muy lejanas. Y es que una madre o un padre es capaz de cualquier cosa por un hijo o hija (y no hablemos de los nietos).

Inmigrante digital

Pero hay una serie de aspectos que no vienen dados por nacer y crecer en un entorno digital y más cuando los padres y educadores (en el más amplio sentido de la palabra) hemos aprendido y estamos aprendiendo día a día las características de estas herramientas.

Como cualquier otra herramienta se precisa de un aprendizaje y de un entrenamiento en su uso… el problema es cuando quienes tenemos la responsabilidad generacional de educar en este sentido no tenemos las cosas claras desde el principio. A este respecto aún me acuerdo de frases que escribí en los primeros años de Facebook y que en elmomento actual no se me ocurriría escribir en ninguna red social… posiblemente porque hace unos años pensábamos que las redes sociales tenían una privacidad que posteriormente nos hemos dado cuenta que no existe.

Creo que hay unas cuantas cosas que debemos enseñar a nuestros pequeños nativos digitales:

  1. No hay nada gratis en la red: Estamos acostumbrados a obtener contenidos y servicios de forma “gratuíta” (falsamente gratuita). Pero no nos damos cuenta que el hecho de no pagar dinero no significa gratis, sino que estamos dando algo mucho más valioso a una empresa que el dinero… información sobre nosotros mismos (nuestros gustos, preferencias, amistades…). Cuando en un producto o servicio no pagas nada a cambio dejas de ser el cliente para convertirte en mercancía.
    Dentro del mundo del “todo es gratis” este hecho ha de quedar muy claro y debe ser aprendido por los más jóvenes ya que muchas veces estamos dando demasiada información personal sin ser conscientes de ello.
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  2. El límite de los público y lo privado: Es cierto que en cirtas fases de la vida no tenemos muy claro donde está este límite y posiblemente a lo largo de la madurez vamos marcando la frontera personal donde establecemos qué es lo que queremos compartir y qué queremos que quede en nuestra intimidad personal o familiar. De esta manera es frecuente ver en los perfiles de adolescentes ciertas imágenes que posiblemente no subirían unos años más tarde. Enseñarles que piensen qué quieren subir y qué imagen quieren dar posiblemente sea suficiente… y que sepan que es posible que tras ese clic es muy difícil poder borrar una imagen de internet.
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  3. Los peligros de acoso en las redes sociales: El acoso siempre ha existido. Pero antes era un acoso directo, frente a frente. Ahora se produce un acoso masivo e indirecto tanto entre iguales (jóvenes) como entre desiguales (adulto/joven). La existencia de delitos de acoso sexual a menores a través de ciertas redes sociales es un hecho que no se debe ignorar y debemos preparar a los jóvenes para ello.
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  4. Habilidades en el mundo real: El mundo virtual no es el único mundo existente. Cada vez es más frecuente la existencia de jóvenes con grandes habilidades (sobre todo de comunicación) dentro del entorno digital (con sus herramientas a base de emoticonos, memes, gifs…) y que están perdiendo habilidades de expresión tanto oral como escrita en el mundo real. No debemos ignorar la existencia del mundo digital como parte integrante del mundo en que vivimos en la actualidad, pero no debemos hacer que unas habilidades resten competencias en otras habilidades también necesarias.
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  5. Interacción interpersonal: Los códigos de relación en el mundo virtual son diferentes a los códigos de relación en el mundo real. La posibilidad de expresarnos con un lenguaje no verbal (en cierta manera sustituído en el mundo virtual por emoticonos o pequeños vídeos inmediatos en numerosas redes sociales y sistemas de comunicación) no debe perderse. Incluso hay interacciones entre personas muy cercanas (compañeros de clase) más frecuentes e intensas a través de redes que a través del contacto directo (aunque éste se totalmente viable por proximidad).
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  6. Inmediatez: No tengo muy claro si esto es un peligro o se trata de una característica de los nuevos modelos sociales a los que vamos evolucionando ya que no solamente afecta a los más jóvenes, sino que nos está afectando a todos. Con la llegada de los teléfonos inteligentes y la gran cantidad de datos que tenemos a nuestra disposición, portamos en nuestros bolsillos grandes máquinas que nos acercan al conocimiento y a la obtención inmediata de información. Si hace años teníamos alguna duda debíamos esperar a llegar a nuestra casa o una biblioteca y consultarla. En el momento actual esto no es así. Cada vez es más frecuente que surga una duda en una conversación y que alguien saque su teléfono y busque la solución de manera inmediata.
    Esta inmediatez no solamente se produce para resolver dudas (conocimiento) sino que aparece también en nuestras relaciones. ¿Cuántas veces esperamos respuesta inmediata de nuestro interlocutor en una interacción en redes sociales o plataformas de mensajería? (sobre todo ahora que sabemos que el mensaje ha llegado y ha sido leído… ¿No nos genera ansiedad saber que la otra persona ha leído el mensaje y no nos contesta?, ¿por qué pretendemos que un sistema asíncrono se vuelva síncrono?.
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  7. Nuevas maneras de exclusión e inclusión: La generación de grupos en el mundo virtual tiene las mismas características antropológicas que en el mundo real. Nos agrupamos por proximidades y afinidades. La aceptación o no en un grupo determinado viene dada por una o ambos tipos de variables. Los sistemas de comunicación digital hacen muy sencillo e impersonal excluir a un miembro del grupo, simplemente con “expulsar” a ese miembro con un clic de alejamos de la participación y por lo tanto estamos haciendo público ante el resto de los miembros de la comunidad que no queremos que esa persona sea parte de la misma.
    Pero estas herramientas nos permiten entrar en contacto de forma maravillosa con personas con las que compartimos afinidades y que de otra manera no podríamos entrar en contacto. Un ejemplo muy claro (y muy sanitario) es la posibilidad que tienen los familiares de niños con enfermedades raras (escasa incidencia y normalmente lejanía geográfica) de crear comunidades internacionales que agrupan a las familias de afectados compartiendo información y experiencias.
    Ser conscientes del poder tanto positivo como negativo de incluir y excluir de la comunidad a los participantes ha de ser una labor educativa.
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  8. Más allá del juego y del ocio: En mi contacto con nativos digitales vengo observando que han desarrollado grandes habilidades en el manejo de herramientas digitales relacionadas con el ocio. Son grandes jugadores (de videoconsolas, de juegos en movil o tableta…) con posibilidades gráficas, multijugador y de inmersión en realidades virtuales que nunca llegamos a soñar una generación previa que empezamos a jugar con elementos poligonales de pocos bits… pero no han dado el salto al uso más profesional de la potencialidad de Internet.
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  9. Gestión de la información, del conocimiento y de nuestra red profesional: El desarrollo de estrategias de búsqueda de información profesional, la gestión de la gran cantidad de información que pueden llegar a obtener, la capacidad de discriminar lo importante de lo accesorio, la generación de una red de contactos profesionales o la participación en las redes sociales desde una perspectiva profesional son conceptos que hay que enseñar. Por mucho que se sepa manejar una herramienta, el cambio del enfoque de su uso es adquirido y se llegan a niveles de estudios superiores sin tener claro estos conceptos y sin haber desarrollado habilidades orientadas a estos fines.
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  10. Visión profesional de las herramientas: Es uno de los objetivos que me planteo en las clases. Personalmente cada vez que exploro una herramienta intento ver las aplicaciones potenciales que tiene en mi día a día. Normalmente las herramientas digitales son muy versátiles y aplicables a muchos campos. De esta manera cuando me enfrento por primera vez a una de ellas (ea una aplicación para movil, una red social, una aplicación sobre web, una plataforma de comunicación…) las preguntas que me hago son: ¿puede esto solucionarme algún problema cotidiano en mi campo profesional?, ¿tiene alguna aplicabilidad en la consulta?, ¿podemos darle un uso en salud?… Para cada una de las profesiones o campos del conocimiento o del saber, el poder responder a estas preguntas aplicadas a cada una de las herramientas es lo que va a hacer que como profesionales podamos ir creciendo gracias a Internet.

Es nuestra responsabilidad como miembros adultos de la sociedad y cada uno desde nuestro campo de acción (educadores, padres, adultos) ofrecer a los más jóvenes orientación en varios aspectos:

  1. La red no es una herramienta a nuestro servicio: Detrás de ella hay empresas que intentan obtener un margen de beneficio y que por lo tanto no nos dan gratis un servicio.
  2. La red tiene sus “reglas de juego”: Muchas veces están explícitas ( e incluso los adultos no las leemos) ¿acaso conocemos las condiciones del servicio de todos los servicios que utilizamos en la red?.
  3. La red no es inocua: Tiene peligros y riesgos que debemos conocer. También hay que dar herramientas para poder denunciar y comunicar malos usos o abusos detectados.
  4. La red es una herramienta de ocio… pero también profesional: Como profesionales no podemos estar de espaldas a todas las posibilidades que nos ofrece.

 

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