Google-Glass

Wearables, wearables por doquier… ¿de verdad sirven?

Vivimos en un mundo completamente conectado. Desde nuestro sofá de casa podemos saber a golpe de dedo lo que pasa en el mundo: los resultados de la Liga Española de Fútbol, los últimos comentarios de Trump en la campaña electoral estadounidense, lo que opina una persona de Japón sobre lo que pasa en Europa… Y esto solo a golpe de dedo. ¿Cómo no íbamos a tener conectado nuestro cuerpo en un mundo así?

Una definición de Wearable válida es la que encontramos en Espididoctor: “Wearable hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando continuamente con el usuario y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica . Es decir, son objetos que sirven para algo más aparte de llevarlos puestos. Sirven para medirnos, para controlar lo que nuestro cuerpo hace.

Uno de los wearables más famosos fueron las Google Glass. Una de las cosas que marcó el año 2014 fue la aparición de estas gafas. Había millones de personas utilizándolas para todo: desde cirujanos reconocidos que realizaban intervenciones quirúrgicas en Madrid y a la vez explicaban a alumnos de todo el mundo lo que hacían en sus cirugías hasta actores saliendo en televisión con este artilugio sin saber muy por qué.

Sin embargo, a ojos del gran público, este Wearable no llegó y ha sido sustituido por otros. Uno de los que sí que ha tenido éxito han sido las pulseras. Estas pulseras son capaces de monitorizar la actividad física, la frecuencia cardiaca… ¡Hasta las horas de sueño!! Y además son discretas y combinan con todo lo que nos pongamos. Pero además, son capaces de almacenar los datos y enviarlos a nuestro móvil. ¿Cómo no íbamos a tener los datos de nuestro cuerpo en nuestro bien más preciado?

Lo más importante en esta era de la información es eso, tener información. Y tener datos objetivables de nuestro propio cuerpo supone una gran ventaja.

El tener estos datos puede sernos útil, tanto para profesionales como para pacientes, en uno de los principales objetivos de nuestro sistema sanitario: la prevención de enfermedades cardiovasculares. El poder medir la actividad física de un paciente o sus frecuencias cardiacas o incluso sus hábitos de sueño nos da mucha información para prevenir estos eventos. Además se puede promover la realización de hábitos de vida sana a través de estos dispositivos.

¿Qué os parecen los wearables? ¿Son realmente útiles en la práctica de la salud? ¿O son realmente dispositivos para controlarnos aún más?

Publicado por

alfredog17

Médico de Familia en el C. S. de Artilleros, en Vicálvaro (Madrid). Además de ser un apasionado de la medicina, las nuevas tecnologías me vuelven loco

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