Validación de la app Instant Blood Pressure

JAMALa aplicación para smartphone “Instant Blood Pressure” (IBP) es una de las apps de salud más descargadas en las plataformas de descargas de apps tanto para el sistema operativo Android (GooglePlay) como para iOS (AppleStore).

Esta aplicación estuvo durante 421 días (desde su lanzamiento el 5 de junio de 2014 y su retirada el 30 de julio de 2015) entre las 50 aplicaciones sanitarias más vendidas para iPhone. Se estima que se vendieron al menos 950 copias diarias de esta aplicación.

Aunque entre las exenciones de responsabilidad de la empresa desarrolladora de esta aplicación consta de forma literal que no se trata de una aplicación para diagnóstico médico, que su uso es recreativo para comprobar variaciones de presión arterial en personas que hacen ejercicio físico y que ninguno de los resultados ofrecidos pueden sustituir la acción de un profesional sanitario, es cierto que muchas de estas aplicaciones se descargan, o incluso pueden ser recomendadas por sanitarios, para la automedida de la presión arterial en hipertensos.

La validación de esta popular aplicación o cualquiera de las  otras similares aún disponibles en las tiendas de aplicaciones (Blood Pressure Pocket, Quick Blood Pressure Measure and Monitor) no se han realizado.

El 2 de marzo de este año salió publicado en la revista JAMA un estudio para validar dicha aplicación que os dejamos a texto completo. Este estudio investiga la exactitud y precisión delos resultados de las mediciones utilizando un protocolo basado en las directrices nacionales estadounidenses, encontrando que las mediciones fueron erróneas 4 de cada 5 veces.

JAMA "

El eco en las redes ha sido tremendo y solamente poniendo el título del artículo en inglés se obtienen a las 72 horas de la publicación del artículo (el sábado 5 de marzo) más de 994 noticias sobre este tema publicadas en diferenets medios y blogs.

La empresa se ha comenzado a defender y ha hecho público su estudio de validación según normativas ANSI/AAMI/ISO 81060-2:2013  en el que la cifras obtenidas por la aplicación son válidas comparadas con controles dentro de los términos y rangos establecidos por la empresa desarrolladora y para las utilidades determinadas por ella.

Estamos en una de las primeras crisis importantes referentes a aplicaciones en las que cuando se desarrollan estudios serios de validación nos encontramos con resultados dispares (bien es cierto que no es comparable la metodología del estudio de validación de la propia empresa con un ensayo clínico independiente y con conflictos de interés expresos publicado en una revista científica).

Esto nos hace plantearnos algunas preguntas:

  1. ¿Debemos esperar antes de recomendar una aplicación hasta que se haya realizado un estudio de validación de la misma de forma independiente?.
  2. ¿Quien ha de hacer este estudio?.
  3. ¿Tiene sentido que las empresas desarrollen aplicaciones en salud solo “para uso recreativo” y no orientadas al autocontrol del paciente? (es decir con resultados validados).

Este incidente nos hace pensar que aún existe camino por recorrer y que posiblemente la técnica esté yendo a pasos demasiado rápidos, más rápidos que la ciencia.

Cuando creíamos que las “apps” ya eran tema del pasado y estaban siendo superadas pro “wearables” nos asaltan dudas básicas sobre su utilidad real

 

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