Apps en salud. Luces y sombras procedentes de Gran Bretaña

Luces y sombrasCuando hace un par de años empezaron a desarrollarse de forma masiva aplicaciones para terminales móviles en relación a la salud  ya decíamos que necesitábamos una regulación clara para poder determinar qué aplicaciones eran útiles y cuales no.

Las discusiones se establecen en quién debe asumir la responsabilidad final y establecerse como el garante de la calidad de las aplicaciones  y cómo se establece la misma, aunque ya existen directrices en la Unión Europea sobre los mínimos de calidad exigibles a las apliaciones.

Quien es el garante.

Posiblemente una institución pública (ministerio, consejería de salud, colegio profesional) debería liderar estas iniciativas. Posiblemente con la distribución de nuestro estado y las diferencias de visión de colectivos profesionales podráimos tener múltiples criterios, clasificaciones y valaraciones de una misma aplicación dependiendo de quien y cómo la valore.

Posiblemente una institución privada posdría asumir la tarea de valorar las apliacacioens siguiendo una serie de criterios tanto en la estructura, la usabilidad, los contenidos y la aplicabilidad de la misma. Uno de los problemas podría ser los potenciales conflictos de intereses a los que se viera sometida esta valoración y, en caso de éxito, las cantidades de nuevas metodologías de valroación que harían que aparecieran numerosos criterios y clasificaciones al igual que en caso anterior.

¿Una institución mixta que diaera cabida a todos los actores e intereses?… Manos a la obra.

Cómo se ofrece la garantía.

Posiblemente dejar que el mercado (usuarios ya sean los propios profesionales o los usuarios finales pacientes) sean los únicos que valoren la aplicación no parece una validación completa.

Tampoco lo sería el extremo contrario, es decir, una valoración exclusoivamente técnica sin la opinión de los usuarios finales.

Abogamos por un sistema mixto donde existan unos criterios mínimos de calidad (programación, usabilidad y contenidos) y entre la aplicaciones que superen estos mínimos, un ranking de popularidad.

Miestras que en nuestro país las iniciativas para valroar calidad de aplicaciones están iniciándose, es  destacable que en el Reino Unido nos llevan unos años de ventaja,

En la primavera pasada (abril de 2015) se desarrolló uun documento de uso de aplicaciones en salud editada por el Real Colegio de Médicos.

Los puntos clave de este documento son:

  • No debe usar aplicaciones médicas, incluyendo aplicaciones web, que no cuentan con la marca CE.
  • Debe comprobar que la versión actual que está utilizando tiene la marca CE.
  • Si no hay ninguna marca CE, debe recomendar a los desarrolladores de la aplicación que la obtengan y dejar de utilizarla hasta que la aplicación esté acreditada.
  • Siempre ejercer juicio profesional antes de confiar en la información de una aplicación.
  • Siempre asegúrese de que toda la información que está utilizando es para el paciente adecuado (algunas aplicaciones guardarán los datos de la última vez que se utilizan).
  • Si detecta algún problema con las aplicaciones utilizadas con fines médicos (tales como errores de cálculo), por favor, informe de inmediato a la de Medicamentos y Productos Sanitarios Agencia Reguladora (MHRA)
  • Si desarrolla una aplicación que está destinada para su uso en cualquier contexto médico en Europa, se necesita una marca CE.
  • A lo largo de la UE, incluyendo el Reino Unido, todos los dispositivos médicos y aplicaciones puestos en el mercado deben cumplir con los requisitos de las Directivas y Reglamentos de Dispositivos Médicos.
  • Los dispositivos de clase I requieren su fabricante o representante del Reino Unido que registrarse con la MHRA y para auto-certificar el cumplimiento de una lista de requisitos esenciales.
  • Las aplicaciones complejas pueden requerir la intervención de un organismo para su evaluación antes de que la marca CE sea concedida.

Esta marca CE  sigue una metodología contrastada de las recomendaciones de la Comisión Europea necesario para que las aplicaciones obtengan el aval adecuado.

Una cuestión es que la aplicación tenga un contenido de calidad y sea útil en el sentido que pueda ofrecer información al usuario, pero ¿qué repercusión tiene sobre el estado de salud de la población?, ¿de verdad son útiles?, ¿han demostrado un mejor control de enfermedades o una disminución de la mortalidad?…

El uso de aplicaciones en salud se ha convertido en un punto de interés desde el surgimiento de los teléfonos inteligentes. En un reciente artículo publicado en el BMJ que ofrece un comentario de Des Spence quien dijo que la mayoría de las aplicaciones “no han demostrados su eficacia y su uso no es científico”.

Con estas publicaciones se están cuestionando el valor de las aplicaciones y de los wearables… aunque sean de calidad ya que no tenemos ensayos clínicos los suficientemente grandes ni extendidos en el tiempo como para demostrar que el uso de estas aplicaciones son beneficiosas para la salud.

Aunque la lógica nos pueda decir que en algunas enfermedades donde se ha demostardo que el autocontrol es beneficioso para l amejoría del proceso (p ej diabetes), y estas herramientas lo que aporten sea una mayor facilidad del control de las variables a medir por parte de los afectados… ¿Qué ocurre en las personas sanas?.

Cada vez aparecen aplicaciones y wearables que están orientados a la promoción de actitudes saludables en población sana dedicadas al mantenimiento de una dieta saludable, ejercicio físico… por ahora hay pocos ensayos clínicos aunque existen indicios que registros de peso  (apps relacionadas con la pérdida de peso), registros de glucemias en diabéticos y recuentos de calorías pueden tenr cierta utilidad en algunos grupos de pacientes.

  1. Effectiveness of a Smartphone application and wearable device for weight loss in overweight or obese primary care patients: protocol for a randomised controlled trial.
  2. Effectiveness of a smartphone application for weight loss compared with usual care in overweight primary care patients: a randomized, controlled trial.
  3. Randomized, controlled pilot trial of a smartphone app for smoking cessation using acceptance and commitment therapy.
  4. Patients’ experiences of using a smartphone application to increase physical activity: the SMART MOVE qualitative study in primary care.

4 comentarios sobre “Apps en salud. Luces y sombras procedentes de Gran Bretaña”

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