Maquiavelo 2.0


Nicolás Maquiavelo era el menos maquiavélico de todos los personajes que pulularon por la Florencia renacentista. Fue apresado, torturado y forzado al exilio, a pesar de haber sido un leal servidor de la república florentina y, cuando fue preciso, su mejor embajador en algunas cortes europeas, incluida la papal.

A Maquiavelo le han perjudicado los muchos clichés atribuidos a un personaje, como todos, irreal. Su propia imagen -hombre enjuto de nariz, orejas y mirada afiladas- ha reforzado la preponderancia del personaje sobre la persona. Pero el más grave error que se ha cometido consiste, desde mi modesto punto de vista, en considerar El Príncipe como la piedra angular de su obra. Y, lo que es peor, tomársela en serio y pensar que sus lapidarias sentencias coinciden con su filosofía política. Nada más lejos de la realidad. El Príncipe es un gran sarcasmo, como demuestra esa sonrisa enigmática que impregna su retrato de una cínica y, a pesar de ello, triste melancolía.

Os adjunto traducido el resumen colorario de un estupendo artículo sobre redes, globalización y tecnología de Philipp Mueller and Alexander R.M. Schellong publicado en  el Harvard International Review titulado «Machiavelli 2.0»:

«Con el fenómeno de la «web 2.0» la tendencia hacia la sociedad en red se ha acelerado. El potencial transformador de las tecnologías Web 2.0 y sus prácticas sociales de acompañamiento se deriva de cuatro factores: En primer lugar, ampliar el universo social, haciendo posible la cooperación en situaciones en que los costos de transacción hubieran sido prohibitivos. Wikipedia, Facebook y MySpace son buenos ejemplos de tales servicios.  En segundo lugar, las tecnologías web compiten con las formas de proporcionar valor público. Las plataformas P2P para compartir música son buenos ejemplos, pero también nuevas plataformas de investigación como Amiestreet o Jamando. En tercer lugar, alteran el equilibrio de poder que existe entre los actores sociales, por ejemplo mediante la potenciación de las ONG por lo que les permite distribuir cantidades masivas de datos a la comunidad como se ha demostrado con el ejemplo Groklaw , o moviendo el poder de los grandes a los pequeños donantes en los EE.UU. en las elecciones presidenciales . Y por último, que corroen cómo hacemos las cosas en las organizaciones existentes, dándonos nuevas herramientas que socavan los flujos de información internos y las jerarquías.

A causa de este asalto de cuatro vías en nuestras instituciones sociales existentes, así como buenos seguidores de Maquiavelo, hay que esperar cambios dramáticos en la forma en que hacemos las cosas en las colectividades desde el ámbito local al nivel mundial.  Muchas redes sociales ya están funcionando de acuerdo con tales principios, sobre todo en el desarrollo de código abierto, el terrorismo global, las campañas políticas, o el movimiento anti -globalización. Las redes sociales se están convirtiendo en alternativas  a las sociedades modernas y debemos entenderlas mejor, si queremos tener éxito en el actual entorno político complejo. Así, en 2010, Maquiavelo le aconsejaría al príncipe a construir su base de poder en torno a las comunidades en red abierta, la transparencia, las interfaces estandarizadas y un paso valiente para navegar aguas desconocidas sólo para poner a prueba sus límites».

Os animo a leer este reflexivo artículo en su enlace original